Es muy común escuchar cotidianamente la expresión de que tal o cual actividad es una buena catarsis, que para ser felices y libres de presiones necesitamos de la catarsis. Este término está tomado posiblemente de las diversas publicaciones de la psicología popular o, como algunos la denominan, "Psicología Pop". Hay ocasiones en que se abusa y se utiliza con diversos objetivos y fines términos y conceptualizaciones.
Hay estudios que citan obras de Aristóteles de hace más de 2.000 años en que se dice que observar juegos violentos y especialmente trágicos produce en el público un efecto catártico. Tal efecto era considerado beneficioso para las personas y las sociedades. El método catártico, propiamente, fue el producto de la investigación y aplicación a los traumas, de contenido sexual, vividos y sufridos en la edad infantil manifestados posteriormente en síntomas. Tales estados de afectación o enfermedad con sus síntomas solamente se justifican al enfocárseles desde el trauma original sexual e infantil productor y provocador de tal situación, o sea, la enfermedad. S. Freud y su colega J. Breuer, conjuntamente, llevaron a cabo tal investigación estableciéndose los principios del método catártico desde 1893 y siguientes años hasta principios del siglo XX.
El enojo y la ira. Dentro de las más recientes teorías (Green y Quanty, 1977), se menciona la "catarsis de enojo y de la ira". Se pueden resumir en que las frustraciones producen enojo e ira y que estas, a su vez, producen un efecto de "olla de presión" bajo cocimiento en nuestro aparato psíquico. La propuesta mantiene que nuestra mente necesita de una "válvula de escape" para deshacerse de la presión interna. De ahí las muy conocidas manifestaciones sobre las actividades catárticas.
Hay estudios que señalan efectos contrarios al propuesto por este último tipo de "catarsis de la ira y el enojo", o sea, que el efecto de la liberación desenfrenada de los impulsos agresivos puede generar problemas de salud tanto física como mental y ejerce un modelo de comportamiento nocivo tanto a nivel personal como social. Tal tipo de catarsis dista mucho de poseer las cualidades positivas y curativas de la propuesta por Freud y Breuer a principios de siglo. No logra lo que intenta y falla en su planteamiento.
No es necesario, ni sano, el expresar nuestra ira y enojo insultando a un árbitro de futbol con el que estamos en desacuerdo. No es necesario ni sano que, como somos alcohólicos y hemos dejado de tomar por todo el año, liberarnos y meternos una juma para "tener catarsis". No es necesario ni sano llegar a mi casa y convertirme en un agresor porque me siento frustrado del trabajo y de la vida y tengo que tener "explosiva catarsis". No es necesario ni sano creer y mucho menos buscar objetos animales o personas contra las que desatar esa presión y energía hostil interna hasta quedar satisfecho y complacido. Nada de ello ni algo que se le parezca es necesario ni sano. Si usted siente que en algún momento sí lo es, yo diría que es necesario y sano que busque ayuda, porque realmente la necesita, y es sana.
(*) Psicólogo