Juan Bosch murió el 1.° de noviembre pasado. Tenía 92 años. Político honrado y presidente de República Dominicana en 1962, resultó ungido por la voluntad mayoritaria del pueblo. Solo duró en el cargo siete meses, porque el 25 de setiembre de 1963 lo depuso una junta cívico-militar. Fue el primer mandatario elegido democráticamente en aquel país, después de haber sufrido la dictadura cruel y sanguinaria de Rafael Leonidas Trujillo, quien por tres décadas convirtió a la nación en su feudo particular para enriquecerse materialmente, asesinar, secuestrar, violar mujeres y traicionar amigos.
Mario Vargas Llosa pergeñó una biografía magnífica por aterradora y realista, en la cual retrató al monstruo en su madriguera. Se valió de la novela histórica, mezclando verdades, rumores e imaginación. El fruto del magnífico trabajo de investigación se tituló La fiesta del Chivo , libro que comentamos en esta página.
No se puede hablar de Trujillo sin referirse a Bosch, porque él fue el adversario valiente e inclaudicable del dictador. Sus luchas le costaron el exilio y la pobreza, en tiempos de cuando el asilo en Costa Rica se concedía a los perseguidos políticos y no a los caballeros de industria o a los exgobernantes y pillos que asaltaron el tesoro de sus respectivos países.
En uno de sus exilios nada dorados, Bosch llegó a San José. Aquí escribió, dio clases y tuvimos la oportunidad de quererlo y admirarlo, más como literato y magnífico cuentista latinoamericano que como político. Trabamos amistad personal y nos beneficiamos de sus singulares calidades de docente, de escritor, conferenciante y cuentista.
Variopintas dictaduras. Entre las obras de Bosch, destaca la titulada Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo . Este libro se convirtió en un clásico de la élite política y académica del continente. El autor diseccionó a la sociedad dominicana. La dividió en partes, para estudiarla a profundidad, analizarla y criticarla, porque el trujillato resumió y encarnó las características y estructuras de las múltiples y variopintas dictaduras militares de la época. Agreguemos que también escribió un brillante y novedoso ensayo de interpretación histórica de Costa Rica.
En 1961, después de la ejecución de Trujillo, efectuada por sus compinches castrenses y civiles cansados de las humillaciones y de los abusos que cometía con el país y con sus familias, Bosch regresó de inmediato a la patria para darle curso a su vocación de servicio. Iba al encuentro de su destino. Estaba preocupado por el posible caos social que surgiera y por el vacío de poder y la ausencia de organizaciones políticas coadyuvantes en el tránsito hacia la democracia moderna. La larga dictadura, como en la Nicaragua de Somoza, había yugulado el espíritu cívico y la dignidad ciudadana de los dominicanos.
En esas fechas, este periodista era director de La Palabra de Costa Rica , de Radio Monumental, cuando la empresa pertenecía a Leonel Pinto y a su familia. Tomando en cuenta la amistad que nos unía, Bosch me buscó para hacerme una confidencia y pedirme un servicio. La confidencia era que retornaría en las próximas horas a República Dominicana y dejaría Costa Rica, lo cual por razones explicables quería mantener en secreto. El servicio consistía en que le grabara el primer discurso radial que diría en su patria antes de arribar físicamente a ella y después de años de exclusión para llamar a filas al pueblo en defensa de la democracia y la libertad.
Camino de libertad. No dudé un instante en ofrecerle cooperación. Le confesé que no era experto en grabaciones, porque recién me había incorporado al periodismo de Monumental, donde asumí el cargo después de que por años lo había desempeñado, con brillantez y enorme éxito profesional, el destacado periodista, escritor y amigo Adolfo Herrera García. Pero, le agregué que pediría la colaboración de un técnico para efectuar la tarea. Bosch se negó rotunda y enfáticamente; me pidió que la grabación la hiciera yo, aun si resultaba fallida, porque ningún extraño a él debería conocer los términos de ese discurso que estaba convencido iba a abrir nuevos caminos de libertad e independencia para República Dominicana. Empero, el experimento de su gobierno no sobrepasó los siete meses. Políticos tradicionales y militares inficionados por las corruptelas del trujillato aprovecharon su inexperiencia política y se valieron de su ardorosa autenticidad para prepararle la caída.
Con este fallecimiento desaparece uno más de la lista de personajes que ejercieron gran influencia en el continente desde el decenio del 50. Fueron entre otros José Figueres Ferrer, Rómulo Betancourt, Salvador Allende, Rómulo Gallegos, Juan Bosch, Luis Muñoz Marín, Víctor Raúl Haya de la Torre y Juan José Arévalo. Con todos ellos, excepción hecha de Allende, mantuve ricos contactos periodísticos y personales. Fueron representantes de una convulsa Latinoamérica, siempre viviendo entre la libertad y el miedo, la pobreza y las aspiraciones de dignidad y de justicia social. Ahora, con la desaparición de Bosch, se cierra un círculo de medio siglo de avatares continentales.