Internacional

Autonomía estratégica europea después de Afganistán

Alejar a EE. UU. de su actual rumbo hacia el aislacionismo, tiene que ser una prioridad para la UE

Al menos cinco personas murieron intentando alcanzar un avión para escapar de Afganistán. Foto: AFP.

MADRID – Sin duda, la retirada estadounidense de Afganistán merece crítica. Crítica severa. En términos de imágenes —que valen más que 1.000 palabras— los afganos desesperados apiñándose en el aeropuerto de Kabul permanecerán en nuestra memoria, además del atentado mortal contra la multitud allí reunida. Este final de una presencia militar —una guerra en términos clásicos— impopular, con sus terribles consecuencias humanitarias, ha sido el resultado de una suma de errores de cálculo político por parte de sucesivos gobiernos estadounidenses.

En Europa, la descomposición y caída inmediata del gobierno afgano que el Occidente apoyaba ha precipitado una avalancha de reproches y acusaciones. Sin perjuicio de ello, el regreso de los talibanes al poder ha actuado de desencadenante de una creciente inseguridad en el propio seno de OTAN respecto a su futuro y la relación transatlántica más en general. Sin embargo, la traducción en acciones de este estado de ánimo es, al día de hoy, incierta.

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