
El manejo de los reaseguros en el INS es una verdadera película pornográfica tipo tres equis por la forma tan obscena en que se han usado los recursos públicos en esa entidad estatal.
En esta película, sin embargo, hay pocos actores conocidos. Las luces, hasta el momento, solo nos han permitido ver unas dos o tres figuras, pero el resto permanece en la oscuridad, detrás de la cámara.
Los espectadores, precisamente, hemos visto al Ministerio Público actuar en "cámara lenta" porque ya son cinco los años que lleva abierta la investigación, y el "¡acción!" no llega.
Está bien que la Fiscalía sea cauta, que avance en "cámara lenta" y con paso seguro, pero, cuando el tiempo pasa y no ocurre nada en la vía judicial -al menos, no trasciende-, preocupa.
Más si, por errores de la Fiscalía, la prescripción ha favorecido a imputados en otros pocos casos, como vimos estos días.
Por el contrario, el papel de la Contraloría General de la República está más claro. Su investigación ha sido precisa: demostró que el INS desembolsó, sin comprobante alguno, $544.000 en sobrepagos y giros al corredor británico de reaseguros PWS.
Y fue certera: "El INS no ejerció ningún tipo de control, ni siquiera medidas de orden elemental, en el manejo de esta cuenta (reaseguro del ICE)".
A eso se suma otra acción vulgar: algunos funcionarios del INS ocultaron los sobreprecios en la póliza de reaseguro del ICE, como lo vimos en documentos publicados por este diario, donde piden a PWS que "elimine la referencia a los $255.000" y que en su lugar presente una factura total de cobro.
Cuesta creer que este pedido solo lo supieran dos o tres actores secundarios de este filme, el cual parece tener, más bien, grandes protagonistas.
Al destaparse tanto acto de "película XXX", es obvio por qué, en el pasado, altos funcionarios del INS y hasta del sindicato combatieron acciones para que los documentos de los reaseguros no fueran públicos. La confidencialidad, una vez más, sirvió para actos irregulares.
Con la llegada de Guillermo Constenla hay una esperanza de que la luz y las cámaras vayan a captar rostros de más actores. Con sus bríos, es de esperar que los costarricenses tengamos ya esta película clara, con nombres y apellidos, y desnudos, ante un país que quiere saber, de una vez por todas, quiénes están detrás. de cámaras. ¡Acción, por favor!