En el pasado tercer Congreso Mundial de Ingenieros Agrónomos, en la ciudad de Fortaleza, Brasil, los organizadores y colegas del país anfitrión expresaron un significado de mucho acierto para el "ingeniero agrónomo", al que describen como "de la ciencia para la tierra, y de la tierra para la vida".
El ingeniero agrónomo trabaja con los reinos vegetal, animal y mineral, y aún con los seres humanos; entonces, es un profesional de la ciencia de la vida.
La población mundial necesita saber y comprender el conocimiento del ingeniero agrónomo en crear tecnologías, en prevenir y encontrar soluciones para resolver problemas que pueden afectar el hábitat y la vida de todos.
Otra percepción. Nuestra profesión siempre ha sido vista como de servicio social obligatorio y gratuito al productor agropecuario, situación que se dio muy fuerte durante cuarenta años a través de las instituciones estatales como el Consejo Nacional de Producción, el Instituto de Desarrollo Agrario y el Ministerio de Agricultura y Ganadería.
No obstante, en la actualidad, dicha situación ha cambiado pues esas instituciones no tienen ya los suficientes recursos para mantener una asistencia técnica y una investigación gratuitas para el agricultor.
Por tal razón, aunque el 90% de los costarricenses dicen saber mucho de agricultura por tener raíces campesinas, es necesario acudir a los servicios profesionales de los ingenieros agrónomos y forestales, en estos momentos en que debemos cuidar del planeta, o sea, de nuestro hábitat y de la vida.