Los recientes sucesos de anarquía y de delincuencia de las pasadas semanas violaron varias normas de la Constitución Política y de las leyes, especialmente del Código penal , sin que hayamos visto la actuación del Ministerio Público ni de la Procuraduría General de la República. La policía administrativa cumplió sus deberes, y en vez de recibir el apoyo institucional en sede judicial más bien se declararon en su contra algunos recursos de Hábeas corpus. Los buenos resultaron ser "los malos" y los violentadores de la ley resultaron ser "las víctimas". Un diputado se autodenominó salvador del pueblo y, haciendo clarísimo despliegue de ignorancia hasta del proyecto de ley que juraba combatir, jugó con la honra de sus compañeros y se burló de la buena fe de los costarricenses.
Además de la norma constitucional que establece el derecho de libre tránsito de todo costarricense por cualquier punto de nuestras fronteras, que fue flagrantemente violada, hubo sedición cuando algunas personas asumieron ilegítimamente la representación del pueblo y de sus derechos, haciendo peticiones a nombre de éste. delitos como, agresión, coacción, amenazas, usurpación de dominio público, daños agravados, incendio o explosión, estrago, creación de peligro para transportes terrestres, atentados contra plantas, conductores de energía y de comunicaciones, entorpecimiento de servicios públicos, investigación pública, asociación ilícita, rebelión, motín, atentado, resistencia, desobediencia, molestia o estorbar a la autoridad y desacato, son delincuencias que tomadas en su extremo menor nos darían penas de varios cientos de años de prisión para cada uno de los perpetradores.
Acción o incumplimiento. Como costarricense exijo a las autoridades judiciales y administrativas que actúen. Tienen material de sobra para recopilar en periódicos, televisoras y otros vídeos y muy fácilmente saber quiénes son los autores, materiales e intelectuales, cómplices y facilitadores de tanta delincuencia común. De no actuar, a quienes corresponde, están incurriendo en Incumplimiento de Deberes y violando también, por omisión, el juramento constitucional que hicieron de defender la Constitución Política y las leyes de la República.
Puede omitirse la actuación delincuencial de quienes, como los estudiantes, fueron utilizadas piar autores intelectuales y materiales que sabían exactamente lo que estaban haciendo. El diputado instigador que con desbordante veneno creyó ser el dueño de la verdad absoluta y los sindicalistas que garrote en mano quebraron todo asomo de racionalidad deben enfrentar los procesos penales que les corresponde. La impunidad no debe permitirse en un país que se precia de sus valores y de tener, supuestamente, un sistema judicial modelo en América.
Quedo en espera de la respuesta del Fiscal General de la República, del Procurador General de la República y del Ministro de Seguridad Pública. Quedo, como costarricense y abogado respetuoso de las leyes, en espera de su actuación. Recuerden su juramento constitucional y la responsabilidad del cumplimiento del deber, por encima de los intereses de cualquier otro orden. Es Costa Rica o la anarquía, en la más grande demostración de delincuencia grupal, atentatoria de nuestro Sistema de Derecho, de toda su historia.
(*) Abogado