En Europa del Este, en particular en Estonia, Rusia, Georgia, Eslovaquia, Lituania, Ucrania, Serbia y Rumania se acoge una propuesta del autor Alvin Rubushka, denominada impuesto plano o flat tax: un sistema fiscal en el que se aplica una tarifa a todos los contribuyentes, personas jurídicas o físicas, sin importar la fuente y la cantidad de las rentas.
La teoría estriba en que las imposiciones fiscales altas desalientan el trabajo, el ahorro y la inversión, porque el Gobierno toma parte del aumento de las ganancias de los sujetos, mientras las bajas animan el trabajo, el ahorro y la inversión.
El otro supuesto básico del flat tax es gravar más el consumo que la renta, con lo cual se abarata la recolección de los impuestos y aumenta la eficacia de la administración tributaria.
Freno a evasión. Según Rubushka, el sistema fiscal se simplifica porque se eliminan o se llevan al mínimo las exenciones o reducciones de renta. Se mantiene progresividad al excluir rentas que no alcancen determinado nivel de ingresos, eliminando los efectos perjudiciales de imposiciones marginales más altas, todo ello con el propósito de eliminar la evasión fiscal.
La propuesta de un impuesto flat para Costa Rica debe analizarse con cuidado, lo que no implica descartarlo a priori. La ventaja del sistema flat es que simplifica el sistema fiscal, pero, aunque sea proporcional, no es progresivo, lo cual implica que las clases medias pagarían mayor proporción de impuestos que quienes tengan mayores ingresos; además, el sistema se torna regresivo en tanto el peso lo llevan los impuestos sobre el valor agregado.
Mas, si el estudio de Ricardo Monge y otros para la OEA (2005) ha establecido que la inversión extranjera ha aumentado mediante el Régimen de Zonas Francas y con ello los encadenamientos locales, la decisión que se tome no debe ser teórica, sin que resuelva este problema de competitividad del país para el futuro; además, hay que tener claro que somos un país receptor de inversión, no exportador de ella.
Proyectos necesarios. Sin adoptar un sistema flat antes de contar con mayores estudios sobre su impacto, consideramos que para una reforma tributaria deberían tramitarse cuatro proyectos de ley separados -no conjuntos-, de redacción muy sencilla, que comprendan:
kUn impuesto de renta global con una tarifa para pymes (15%) y otra para el resto de las personas jurídicas (30%), que se unifiquen hacia la primera paulatinamente en el 2009; eliminar la opción de renta universal y que se incluyan las ganancias de capital, así como simplificar los gastos deducibles para todas las actividades, excepto para el sector agropecuario, con incentivos para las empresas que se establezcan en las zonas geográficas de mayor rezago económico y social, y con claro apoyo a la investigación y desarrollo.
k Ampliar la base del impuesto sobre el valor agregado.
k Un impuesto para no residentes que estimule su inversión en el país.
k Fortalecer la administración tributaria para que pueda cobrar los impuestos en forma eficiente.
El sistema tributario no debe servir a sí mismo, sino a un propósito claro, en nuestro caso el fortalecimiento del Estado social de derecho, con un sistema flexible, moderno y sencillo que garantice la seguridad jurídica de los contribuyentes.