Opinión

Imposición católica

El ritmo es de muy baja eficacia y confianza

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La radio y la televisión constituyen dos caminos que alejan la mente de actividades mucho más beneficiosas desde un punto de vista intelectual y cultural, como lo son la lectura o el asistir a un concierto o a una buena obra de teatro. Ello, sobre todo, si los programas televisivos lo constituyen telenovelas equiparables a la basura que desechan los seres humanos, o espectáculos de muchachas dando brincos que imitan pobremente la danza, o si consideran que permanecer en una casa hablando banalidades sea un asunto de vida o muerte, o si los anuncios radiales no se dicen, sino que se gritan, como hacen también cuando se produce un gol, como si todos los oyentes fueran retrasados mentales.








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