Desde hace varios años me viene llamando la atención que la mayoría de jóvenes con cierta "educación", al escribir una carta o artículo revelan no conocer la diferencia entre coma y punto y coma, o entre dos puntos y punto y seguido. Lo único que parecen conocer a medias es el punto y aparte; los dos puntos, puntos suspensivos, los signos de interrogación y los de exclamación nunca los utilizan, probablemente porque no saben como usarlos. Resulta extremadamente frecuente que pongan punto y coma donde iría una coma, por lo cual debe concluirse que se trata de un error de concepto y no de un simple descuido.
Simultáneamente preocupa observar que la mayoría de personas no sabe, con precisión, lo que es un porcentaje. Lo único que aparentemente comprenden es el significado de una reducción del 50 por ciento, o sea algo que costaba ¢1.000 ahora cuesta ¢500; pero si se indica que algún objeto aumentó 300 por ciento o que determinada área equivale a solo un 20 por ciento de otra, el desconcierto es total, no se entiende nada. En igual forma no se tiene una idea clara de la importancia de la disciplina, del conocimiento científico y filosófico y de la apreciación del arte; términos como solidaridad, globalización y transparencia suenan como abstracciones muy alejadas de su realidad inmediata, y lo mismo sucede con productividad, competencia o el desarrollo de nuevos paradigmas.
País submonoling,e. Pero no debemos ir más allá; detengámonos aquí para hacer una breve recapitulación y reflexión; en el mundo abierto y tecnificado del siglo XXI que comienza, será posible que triunfe un país con población submonolingue, a pesar del esfuerzo realizado para que tengamos una población biling,e, la mayoría sigue hablando únicamente español y hablando y escribiendo pésimamente mal lo cual equivale a ser submonoling,e, insisto. Existirá posibilidad de éxito para una nación con ciudadanos que desconocen los conceptos más elementales de las matemáticas?
Si no se comprenden estos asuntos tan básicos, se podrán entender las causas y consecuencias del déficit fiscal, la inflación y la deuda interna; y finalmente, cual idea podrá tenerse de la gobernabilidad del país o del futuro, cuando se ignora el a, b, c, de la política económica? Por otra parte, que grado de confiabilidad darle a las encuestas que preguntan cosas que la mayor parte de la gente no entiende o entiende sólo a medias?
Nuestro talón de Aquiles. Es cierto que fuimos capaces de convivir en paz y de mantener cierta estabilidad política; también es cierto que logramos mejorar los índices de salud y aumentar modestamente el producto interno bruto, más en el terreno de la educación básica fracasamos estruendosamente y actualmente esta falla está frenando las posibilidades de avanzar en todos los demás frentes, sin excepciones; peor aún, la irracional proliferación de universidades sin calidad, está gritando que llegamos al fondo.
Como se ha dicho en muchos foros, pero conviene seguir repitiendo, "quien no sabe es como quien no ve", y nosotros hemos producido un país de tuertos si nos comparamos con las naciones occidentales desarrolladas. Sin entrar en responsabilidades, porque no hay tiempo que perder, tenemos todos que poner el dedo sobre la educación nacional y no quitarlo durante varias décadas, porque ya aprendimos que en los cuatro años que dura un gobierno no se logra resolver definitivamente ninguno de los grandes problemas del país, los cuales requieren continuidad aunque cambien los gobiernos.
Nuestro talón de Aquiles no es la pobreza, ni la delincuencia, ni la violencia en todas sus formas sino la ignorancia extrema de cuestiones elementales y básicas: ¡Un monstruo que amenaza con devorarnos!