Opinión

Historias para recordar

El obispo Rafael Guizar se presentó ante el gobernador para que lo fusilaran

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En 1931, el gobernador de Veracruz (México), Adalberto Tejeda, emitió la orden de fusilar al obispo católico Rafael Guizar –recién canonizado en Roma por el Papa Benedicto XVI–. Desde la ciudad de México, donde estaba exiliado, regresó a su diócesis en Xalapa y se presentó en el palacio del gobernador para que él mismo ejecutara la orden. Le dijo: “He venido a demostrarle que soy respetuoso con la autoridad. Usted ha ordenado que me fusilen en el lugar donde me encuentren. He venido para que usted mismo pueda darse el gusto de hacerlo, y evitar así que ninguno de mis fieles tenga que mancharse las manos disparando contra su obispo” (Pedro Barrajón, L’Osservatore Romano).








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