Opinión

Historia de Crisanta

Se le vaciaron las venas y murió de parto...

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María Vásquez es una vigilante de salud de la aldea El Carpintero del Municipio de Chiantla en el Departamento de Huehuetenango, Guatemala. Una mañana de marzo, cuando visitábamos uno de nuestros proyectos dedicado a la prevención y eliminación del trabajo infantil, que patrocina USAID, María nos contó la historia de Crisanta Ramos, una vecina de la aldea. "A Crisanta se le vaciaron las venas. Murió de parto". Tenía 25 años y, junto con la niña que nació, dejó otros cuatro hijos que tuvieron que ser distribuidos entre su padre y su abuela materna. Como son extremadamente pobres para cubrir sus necesidades mínimas, como alimentación, los niños tienen que trabajar y no pueden ir a la escuela. Uno de los niños de 7 años recoge piedra para ser convertida en cal.








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