Opinión

Ganadores y perdedores

Una salvaguarda para la paz social

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No tengo idea clara de por dónde entró en nuestro país la expresión que clasifica a la gente, como la cosa más natural del mundo, en ganadores y perdedores. Puede que la hayamos recibido y generalizado a partir de socorridos manuales de economía, que transmiten posiciones de escuela como si se tratase de verdades indiscutibles. Puede que nos haya venido a caballo de series televisivas o de producciones de Hollywood, que transmiten el supuesto "sentido común" de una cultura, que no es la nuestra, para la cual hay que ponerse "vivos" en la sociedad actual, pues quienes no lo son evidentemente pertenecen a los "nacidos perdedores". Pero no todo es desafortunado en esta clasificación. Porque refleja también cómo se va cobrando más conciencia –o se va extendiendo más la que ya se tenía–, de que las políticas económicas, los tratados de libre comercio y otras decisiones gubernamentales, de hecho, producen ganancias para unos y pérdidas para otros. No por mala voluntad sino porque la dinámica mercantil, dentro del marco político e institucional existente, no apunta a resolver los problemas de inequidad existente en ingreso, riqueza, capacidades y libertades.








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