El miércoles 29 de marzo, al cabo de un polémico partido de futbol entre el Deportivo Saprissa y el Toluca de México, se produjeron las acostumbradas entrevistas de prensa. Un periodista de Radio Monumental, Leonardo Cordero, de larga trayectoria en dicha emisora, hizo una pregunta de carácter técnico que molesto al entrenador tico Hernán Medford y al gerente general, Jorge Alarcón. Como resultado, el periodista fue expulsado del estadio Saprissa y no pudo cumplir con sus obligaciones profesionales. Con posterioridad, las autoridades tibaseñas pidieron disculpas al periodista.
El lunes 3 de abril, un dirigente del Club Sport Herediano sacó también del estadio al periodista Fabián Borbón.
Estos incidentes no son únicos: hace pocos meses, los jugadores del Saprissa se comprometieron en un campo pagado a no dar entrevistas a representantes del periódico Al Día, aduciendo que uno de sus cronistas no era "objetivo".
Estos y otros roces de naturaleza parecida, en el ámbito deportivo, configuran una preocupante tendencia restrictiva de acceso a la información. Esta tendencia censora, me parece, se ve agravada precisamente por la poca o nula reacción de otros medios periodísticos. Incluso guardan silencio grupos gremiales del periodismo que deberían estar atentos a este tipo de situaciones y a combatirlas para que no se hagan una costumbre, ya que limitan no solo la actividad profesional y el derecho de los ciudadanos a recibir información confiable, sino que exponen a riesgos físicos a los profesionales de la información en ambientes de alta tensión.
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