Fuenteovejuna perruna

La gente de Tibás reaccionó como debe hacerse ante los abusos

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El pasado domingo 30 de enero, algo extraordinario ocurrió en San Juan de Tibás. Una perra callejera que solía dormir en el parque y deambular en los alrededores de la iglesia se había convertido, con el pasar del tiempo, en la mascota de los tibaseños, grandes y chicos. Era "buenísima gente", mansita e inofensiva. A ella le gustaba entrar al templo y "escuchar misa". Se llamaba Camila.








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