
FIRMAS PRESS.- Se van a cumplir cuatro años desde que Rusia invadió Ucrania con el propósito de apoderarse de un país soberano. Cuando el ataque comenzó a instancias del gobernante ruso Vladimir Putin, la nación invasora estaba convencida de que se trataría de una conquista rápida. Al menos eso fue lo que Putin les declaró a los rusos, seguro de que su poderoso ejército trituraría en cuestión de semanas a las fuerzas ucranianas. Nada de lo que anunció con aires de emperador se ha cumplido.
Sin duda, estos cuatro años han sido altamente mortíferos para los ucranianos y una prueba de heroica resistencia para su presidente, Volodímir Zelenski. Sin tregua y con intención de destruir al máximo el país vecino, los rusos han bombardeado día y noche; sin ir más lejos, antes de que finalizara el 2025 sus drones caían sobre diversas ciudades causando bajas entre civiles.
Y todo eso ocurría mientras Zelenski se reunía una vez más con el presidente estadounidense Donald Trump, el tercer actor de una negociación en la que casi siempre el ucraniano parece defenderse de la pinza que conforman Putin y Trump con mensajes, cuando menos, equivocados. O, para ser más precisos, enfrentado a la insistencia del ruso de que no parará hasta hacer suya toda Ucrania y a la ambigüedad del estadounidense.
Putin no tiene intención de sentarse a la mesa de negociación con el fin de zanjar un conflicto que ha dejado un reguero de muertos en ambos frentes. Es propio de un dirigente autoritario e imperialista al que no le importa lo que sus ciudadanos piensan sobre una guerra cruenta e innecesaria.
66% de la población rusa en contra de la guerra
Según una encuesta realizada recientemente por la encuestadora independiente Levada, el 66% de los rusos está a favor de que se alcance un acuerdo de paz en contraste con un 25% a favor de que la guerra continúe. Y un 50% se muestra escéptico de que Estados Unidos obtenga resultados como intermediario en el conflicto. Hasta ahora, ha parecido más una escenificación entre la Casa Blanca y el Kremlin con Zelenski a modo de saco de arena al que golpear. En el encuentro que en febrero del año pasado sostuvo el presidente ucraniano en el Despacho Oval, solo les faltó a Trump y a su vicepresidente, JD Vance, propinarle puñetazos. Nunca antes se había visto un episodio tan violento con un mandatario extranjero.
Esta vez, en su discurso de fin de año Putin ha mencionado de puntillas la invasión a Ucrania. Aunque ignore públicamente los resultados de una encuesta independiente, es consciente de que los rusos están hartos de una guerra que produce bajas a diario y desencantados al comprobar que, si bien su ejército ha ocupado territorios, al cabo de cuatro años la resistencia ucraniana persiste y el desgaste para la economía nacional es indiscutible. El mandatario ruso, tan proclive a largas alocuciones como las de su homólogo estadounidense, se ha quedado en vaguedades sobre la “grandeza” rusa porque si entrara en detalles tendría que achicar la boca.
En cuanto a Zelenski, su discurso para despedir un aciago 2025 ha sido lo opuesto: se centró en la devastación que para Ucrania significa el asedio ruso. El presidente ucraniano ha insistido en la importancia de que Washington no los abandone y no oculta la gravedad de una situación en la que él y su pueblo son los más vulnerables en tan volátil ecuación. Cuatro años después, Volodímir Zelenski reconoce que lo daría todo por anunciar que, al fin, se alcanza la paz. Es la clara diferencia entre la nación soberana invadida y el invasor sin escrúpulos. Dos maneras muy distintas de encarar los desafíos del año que acaba de comenzar.
Red X: ginamontaner
Gina Montaner es periodista y escritora. Desde hace más de cuatro décadas publica una columna semanal en el ‘Nuevo Herald’ y en diversos periódicos en América Latina. Su libro más reciente es Deséenme un buen viaje. Memorias de una despedida (Planeta 2024).
