
Durante cuatro años, hemos tenido un árbol que produce limones amargos, pero, en vez de podarlo o arrancarlo definitivamente, nos piden confiar en que luego de una abonada, este va a empezar a producir manzanas y que tengamos una actitud optimista, porque serán las mejores manzanas que jamás ha dado un árbol y las mejores que este país habrá conocido.
Veamos: las ramas del árbol solo han dado problemas, demasiadas espinas y escasísimos frutos pequeños y amargos. El árbol sirve de refugio para aves rapaces que, sin importar su plumaje llamativo, obstruyen la presencia de otro tipo de fauna a la que atacan y, una que otra vez, depredan. Debe ser porque ocupan ramas que no les gustan. Creer que cambiarlos de rama los hará mejores es una buena intención, tan sólida como la espera optimista de las manzanas.
La sombra que proyecta ha eliminado la producción de otras frutas y alimentos a su alrededor, pero el sol ya casi va a “darle mejor” al follaje de todos y no solo al árbol de limón manzana.
El uso de limones amargos ha estado subvalorado. Son pocos, pero esperen y verán los nuevos limones manzana. Se podrán usar en repostería, para medicinas, como alimento de fauna y hasta para que los niños del barrio hagan sus “guerras”.
El follaje ha sido muy abundante, le salen hojas hasta de las raíces del árbol y, extrañamente, hay hojas que han producido más hojas. Este comportamiento tiene extrañados a expertos; alegra a algunos, pero preocupa a otros, quienes opinan que el fin del árbol son los frutos, no las hojas.
El costo de mantener el árbol es muy elevado, pero la emoción por la espera por los limones manzana vale la pena.
Y, para rematar, quienes sembraron el árbol nunca habían sembrado uno antes y, entre sus saberes, eso de producir les es nuevo. Se han emocionado de que de la semilla brotó ese “árbol hojudo” y no les importa podar otros árboles para impulsar el realce que va a tener el prometido limón manzana.
No seamos ingenuos. Pensar que el limón manzana no existe es de personas mezquinas, y todos al unísono digamos: “más abono, más abono”.
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Javier Vásquez Morera es informático y salubrista público.