El río San Juan se bifurca en el sitio conocido como Delta Costa Rica en dos ramas: una de ellas da origen al río Colorado que corre en dirección al este y la otra forma un brazo más pequeño, que continúa con el nombre de río San Juan y toma una dirección noreste.
Es conocido que la repartición de aguas en este sitio es tal que la mayor parte discurre por el río costarricense y una fracción menor por el brazo nicaraguense.
Dado que en días recientes se ha hecho referencia, de manera imprecisa, a un estudio elaborado por el ICE sobre caudales en los ríos San Juan y Colorado, a partir de lo que llamamos el Delta Costa Rica, estimamos oportuno hacer algunas aclaraciones indispensables. Esto lo hacemos porque una descripción errónea de dicho estudio puede no solo inducir a error al público nacional e internacional, sino también generar perjuicios al país.
En el ICE se hizo un análisis preliminar de la repartición de aguas en el Delta Costa Rica, utilizando el programa de cómputo HEC-RAS. Este programa, desarrollado por el “U.S. Army Corps of Engineers”, es ampliamente conocido y utilizado.
Los resultados del análisis se consideran preliminares porque los datos de entrada provenían de mediciones directas para el río Colorado y de estimaciones para algunos parámetros del río San Juan, tanto antes como después del Delta Costa Rica, dada la imposibilidad de realizar mediciones directas en este río.
Los datos principales requeridos para el análisis son las dimensiones de las secciones transversales de los ríos; esto es anchura y profundidad. También son necesarios datos de rugosidades, pendientes hidráulicas, ángulos de desviación de las ramas en que se separa el río principal, y otros parámetros de menor importancia.
De todos los parámetros anteriores, los datos menos conocidos con certeza son las profundidades del San Juan, antes y después del Delta.
Otros datos importantes, como la anchura de los cauces, fueron medidos u obtenidos de imágenes aéreas.
El reportaje publicado por La Nación el pasado lunes 15 de agosto, sugiere que el estudio no es representativo porque, según la apreciación periodística, se emplean supuestos “datos ficticios”, lo que podría ser interpretado como que el estudio se basó en datos “irreales o imaginarios”, según el significado riguroso de este adjetivo.
Estimaciones. En realidad, los parámetros que no han podido medirse directamente no se consideran “ficticios”, en el sentido de “irreales”, sino que son datos “estimados” y basados en las mejores referencias disponibles en otras disciplinas, que se conocen como fuentes secundarias.
Un ejemplo de esto es la información en relación con las profundidades y anchura actuales de los ríos, obtenidos por medio de la experiencia adquirida por boteros locales, así como de otras fuentes de información disponibles provenientes de datos técnicos recopilados anteriormente.
Es una práctica común en estudios ingenieriles que un dato que no puede ser medido de forma directa sea estimado por la mejor forma indirecta posible, pero esto de ninguna forma significa que el dato sea “ficticio”, como se le quiso calificar.
Estas estimaciones preliminares de la bifurcación dieron que en promedio el 84% del caudal total que lleva el río San Juan antes de la ramificación de Delta Costa Rica, continúa por el río Colorado, y el 16% restante lo hace por la rama que continúa llamándose río San Juan (se conocen referencias de estimaciones de Nicaragua donde la diferencia es similar).
Se deben tomar en cuenta ciertas características hidráulicas de la bifurcación y de las ramas que de ella parten.
Por ejemplo: el río Colorado tiene un ancho de 480 metros y una profundidad que varía entre 2 y 6 metros (estos datos corresponden a un aforo de unos 1.500 metros cúbicos por segundo de caudal del año 2009; actualmente continúan realizándose aforos en el río Colorado); el brazo San Juan tiene un ancho de 90 metros y una profundidad estimada de unos 2 metros.
Debe señalarse que esta repartición de caudales en el delta no es un valor único, sino que es un poco cambiante en relación con la variación natural de caudales del río durante el año.
En conclusión, el estudio efectuado es una estimación técnicamente bien sustentada, cuyo objeto era aportar un dato técnico preliminar para el análisis de quienes tienen responsabilidad en las discusiones que correspondan y para la mejor formación de la opinión pública.