Cristina Víquez. 29 julio

El 30 de julio de 1950 se celebró en Costa Rica un plebiscito para determinar si los caseríos de La Tigra y La Fortuna seguirían formando parte del cantón de San Carlos. Esa elección ha pasado a la historia patria, por ser la primera en que las mujeres pudieron votar, lo que se inmortalizó en la figura de Bernarda Vázquez Méndez, una campesina de La Tigra, quien fue la primera que ejerció el voto en esa ocasión.

Resulta inaudito que muchas mujeres todavía sufran de violencia doméstica, es decir, que proviene de personas con las que tiene una relación de pareja, de consanguinidad o afinidad,

El hecho de que hoy en día las mujeres puedan trabajar fuera del hogar incorporándose al mercado laboral, administrar legalmente su patrimonio, estudiar, aspirar a cargos públicos y privados, tener acceso a la salud y por supuesto votar y ser elegidas en puestos de elección popular, ha constituido un gran avance en la protección y promoción de sus derechos.

Sin embargo, el camino ha sido arduo y lleno de escollos, a veces dando un paso adelante y dos atrás. Todavía no llegamos a la meta de que todas las mujeres y niñas, sin distinción, logren el disfrute pleno e igualitario con los hombres, de todos sus derechos, sin formas abiertas o veladas de discriminación.

Retos. Hoy, queremos llamar la atención sobre el hecho real de que las mujeres siguen siendo objeto de violencia, lo que en muchísimas ocasiones pone en peligro su salud, integridad física y sus vidas. La violencia abarca formas físicas, psicológicas, sexuales, económicas, callejeras, laborales, de hostigamiento y hasta institucionales. En el fondo subyacen estereotipos y valores machistas y patriarcales, que originan, reproducen, protegen y alientan relaciones de dominación y discriminación en las relaciones sociales.

Violencia. Por ejemplo, resulta inaudito que muchas mujeres todavía sufran de violencia doméstica, es decir, que proviene de personas con las que tiene una relación de pareja, de consanguinidad o afinidad, lo que se refleja, lamentablemente, en la gran cantidad de medidas de protección que se solicitan y en el aumento de los feminicidios (el asesinato de una mujer por su condición de mujer, generalmente a manos de su pareja actual o pasada).

Según los datos estadísticos del Observatorio de Género del Poder Judicial, el promedio de las medidas de protección solicitadas en los últimos siete años fue de 132 por día, en su mayoría pedidas por mujeres, y del año 2007 a diciembre del 2016 hubo un total de 287 feminicidios, más 26 muertes en el 2017.

Mujeres costarricenses, tenemos derecho a vivir en paz. Exijamos siempre respeto al derecho a vivir dentro del hogar, en el ámbito laboral, institucional y en las calles, sin agresiones ni violencia.

La autora es jueza.