
Don Rodrigo tiene 90 años. Es guanacasteco, cédula 5, “de cepa”. Este muy educado señor, quien en su momento fue funcionario de un organismo financiero internacional, está felizmente casado y es un hombre totalmente lúcido, independiente y funcional.
Consultó conmigo por dificultades para orinar; especialmente por mucha frecuencia durante el día y “levantadera de noche”. Ya ha probado algunos medicamentos, sin éxito, y quería una segunda opinión.
Previamente, se le había realizado una cirugía prostática con láser que tuvo muy buenos resultados. Su chorro urinario mejoró sustancialmente y no volvió a presentar retención urinaria. No obstante, con el tiempo, su vejiga comenzó a “trabajar más de la cuenta”. Médicamente, esto se conoce como vejiga hiperactiva o urgeincontinencia y es un fenómeno es muy común en el adulto mayor.
–Doctor, tuve una mala experiencia con un colega suyo hace unos días…
–¿Qué pasó, don Rodrigo?
–Apenas entré a la consulta con ese señor, lo primero que hizo fue preguntarme: “¿Quién te tiñe esas canas? ¡Es imposible que tengás el pelo tan negro a los 90 años!”. Yo le respondí: “Doctor, no sé si me cree o no, pero este color de pelo es mío. Nunca me he teñido un solo cabello. ¡Esta es mi herencia!”.
En ese momento, sentí pena ajena y me invadió una profunda sensación de respeto por el “roble” que tenía sentado al frente. Él continuó contándome:
–Ese doctor no me volvió a ver a la cara. Me hizo dos o tres preguntas, pero nunca levantó la mirada de la computadora. Solo me volvió a ver para decirme: “Y me imagino que ya usted casi no come para que no se le caiga la chapa de dientes postizos, ¿verdad?”. Nuevamente, ya un poco molesto, le respondí: “Doctor, estos son mis dientes, bien cuidados y mantenidos. He sido muy cuidadoso con mi salud”.
Con justa razón, don Rodrigo salió molesto de ese primer encuentro con el médico. Llegó en busca de alivio, pero encontró sarcasmo y burlas.
Afortunadamente, su problema tiene tratamiento médico y no necesita una cirugía. Le ofrecí una solución y se mostró muy tranquilo.
–¡Don Rodrigo, por favor, cuénteme el secreto para llegar así a los 90 años!
–¡Doctor, con gusto! Siempre desayuno una tortilla cenizada con un huevo y cafecito. Al almuerzo, jamás me pierdo una ensalada con remolacha, zanahoria, lechuga, tomate y palmito. Me gusta un pedacito de pollo o pescado, pero no frito. En las tardes, nunca me falta una manzana. Y para las noches, una cena liviana y un buen vaso de leche.
Además, no me quedo quedito en la casa; todos los días salgo a caminar. Nunca en la vida probé un cigarro ni tomé alcohol. Solo tomo agua y fresquitos naturales. Vivo tranquilo, en el campo. Me mantengo leyendo y soy feliz.
¡Ay, don Rodrigo, yo quiero llegar así a mis 90 años!
aarley@medicos.cr
Andrés Arley Vargas es médico urólogo y presidente de la Asociación Costarricense de Cirugía Urológica.
