
Cada problema requiere una solución acorde con su causa. Intentar resolver una situación con medidas que no atienden directamente su origen equivale a poner parches a llantas defectuosas o a pretender curar el cáncer con pomadas.
Visité recientemente las zonas mineralizadas de las montañas de San Juan, siguiendo la llamada “One Million Dollar Road”, entre Ouray y Silverton, en el suroeste de Colorado, Estados Unidos. Se trata de una carretera construida para facilitar el acceso a zonas mineras de oro, plata y otros metales, que discurre a través de laderas rocosas y pendientes excavadas a golpe de explosivos.
Son zonas de alta montaña, donde la vegetación se reduce a parches de bosques de aspen y pinos, y donde los cortes de la carretera permiten observar la geología en todo su esplendor: desde basamento precámbrico metamórfico hasta intrusiones y vulcanismo del Terciario que mineralizaron las montañas rojas (Red Mountains), ricas en yacimientos explotados desde el siglo XIX con pico, pala y carretas tiradas por mulas.
Esta dinámica cambió con la construcción de la One Million Dollar Road, así como también cambió la bonanza minera de la región, afectada por las fluctuaciones en los precios de la plata y el oro. Hoy quedan, en gran medida, los vestigios de pueblos mineros fantasma dispersos a lo largo del recorrido.
Esta ruta guarda ciertas similitudes con la ruta 32 de Costa Rica. Recién construida, esta última mostraba taludes rocosos, limpios de vegetación, que dejaban ver la geología del corazón de la cordillera Volcánica Central. En ese momento, no se registraban mayores problemas de inestabilidad.
Sin embargo, con el tiempo, la vegetación cubrió los taludes. Las raíces penetraron la roca, la fracturaron y abrieron espacios para la infiltración del agua de lluvia. El resultado fue la formación de una capa superficial de roca alterada y fragmentada, sobre la cual crecen grandes masas de bosque que recubren las caras libres de los taludes.
En estas condiciones, la fuerza de la gravedad actúa de manera inexorable sobre esas coberturas. Esta es la causa principal de la inestabilidad actual en la ruta 32. La carretera, en sí misma, rara vez ha fallado a nivel de su trazado o rasante. ¿Por qué? Porque fue construida –al igual que la One Million Dollar Road– sobre roca firme, mediante el uso de maquinaria pesada y explosivos.
De forma análoga, así como en Colorado el principal problema son las avalanchas de nieve que se acumulan en las caras libres de los taludes y se deslizan cuando su peso supera su capacidad de soporte, en la ruta 32 ocurre algo similar: los derrumbes de material superficial (tierra, roca y vegetación) se desprenden desde las partes altas de los taludes.
En consecuencia, el tipo de inestabilidad y sus causas son comparables en ambas rutas, y su tratamiento también podría serlo, adaptado a nuestras condiciones tropicales y a nuestra capacidad financiera. Aquí es donde entran en juego los llamados “túneles falsos”, ampliamente utilizados para resolver este tipo de problemas, no solo en países del norte, sino también en contextos más cercanos como Colombia.
Costa Rica cuenta con la capacidad técnica, ingenieril y constructiva para desarrollar obras de este tipo en los tramos más críticos de la ruta 32, incluso sin necesidad de suspender el tránsito durante su ejecución.
Para cada problema, existe una solución específica que corrige o mitiga sus efectos. Si en la ruta 32 no predominan fallas estructurales en los taludes ni problemas que comprometan el trazado de la carretera, ¿por qué invertir recursos en muros anclados, pantallas de concreto, gaviones u otras intervenciones que actúan sobre las caras de los taludes, pero no resuelven la causa del problema?
Nuestro verdadero desafío –al igual que en rutas de montaña en latitudes altas– son los aludes de tierra, roca y vegetación que se desprenden por efecto de la gravedad, especialmente durante la estación lluviosa, y que provocan los recurrentes cierres de la vía.
Debemos dejar de intentar evitar lo inevitable. Los derrumbes seguirán ocurriendo. La solución consiste en permitir que el material deslizado pase por debajo de la traza de la carretera, sin invadirla. Los túneles falsos ofrecen precisamente esa posibilidad.
rprotti@geotestcr.com
Roberto Protti Quesada es geólogo.