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Significado emancipador de la ceremonia inaugural de las Olimpíadas

Francia no se limitó a presentar lo mejor de Europa; le recordó al mundo que solo en Europa es posible una ceremonia así.

Artistas representaron a la reina María Antonieta en un espectáculo con la banda de metal Gojira y la cantante de ópera Marina Viotti en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024.
Juegos Olímpicos de París 2024. BERNAT ARMANGUE

Este verano boreal, dos grandes actividades culturales —la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos 2024 de París y la película Deadpool & Wolverine— nos ofrecieron espectáculos deslumbrantes y saturados de ironía... pero eso es prácticamente todo lo que tienen en común, y analizando las diferencias entre ambos podremos apreciar mejor la naturaleza profundamente ambigua de la ironía actual.

La distancia irónica frente al orden social establecido suele funcionar como una forma apenas velada de conformismo. Como escribió Wendy Ide en The Observer sobre Deadpool & Wolverine —que no es más que el último episodio de un ciclo aparentemente interminable de éxitos de taquilla sobre superhéroes de Marvel— la película “puede resultar detestable y, al mismo tiempo, muy divertida (...). Pero también es chapucera, repetitiva y visualmente lamentable; y depende en exceso de bromas derivadas de memes y chistes dolorosamente internos para metafanáticos de los cómics”.

¡Qué descripción perfecta del funcionamiento actual de la ideología! Sabiendo que ya nadie se toma en serio al mensaje central, ofrece chistes autorreferenciales, saltos por el multiverso y un enjambre de digresiones que dan por tierra con la cuarta pared. El mismo enfoque —ironía al servicio del statu quo— también es la manera en que gran parte del público soporta un mundo cada vez más loco y violento.

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