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Santa Inquisición virtual

Debatir con usuarios de Facebook no tiene sentido porque insultan y argumentan con falsedades.

09/01/2018. Fuente de la Hispanidad, San Pedro de Montes de Oca. Miembros de la comunidad LGBTI celebran en la Fuente de la Hispanidad, ubicada en San Pedro de Montes de Oca, el hecho de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIHD) ordenara este martes al gobierno de Costa Rica reconocer a la comunidad gay todos los derechos existentes en la legislación, incluyendo el derecho al matrimonio. En la foto, (de izquierda a derecha) Daya Hernández, Jimena Caballero y Margarita Salas, candidatas a diputadas por San José del partido Vamos.
Fotos: Mayela López
09/01/2018. Fuente de la Hispanidad, San Pedro de Montes de Oca. Miembros de la comunidad LGBTI celebran en la Fuente de la Hispanidad, ubicada en San Pedro de Montes de Oca, el hecho de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIHD) ordenara este martes al gobierno de Costa Rica reconocer a la comunidad gay todos los derechos existentes en la legislación, incluyendo el derecho al matrimonio. En la foto, (de izquierda a derecha) Daya Hernández, Jimena Caballero y Margarita Salas, candidatas a diputadas por San José del partido Vamos. Fotos: Mayela López Mayela López

Un día me di cuenta de que debatir con usuarios de Facebook no tiene sentido. Yo no salgo a la calle y debato con desconocidos sin argumentos sobre temas como la política, la libertad y los derechos, como para hacerlo en las redes sociales. Adopté como regla general alejarme de esos pseudoforos, donde los “todólogos” hacen alarde de sus cualidades. Sin embargo, ante la orden de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) de reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, decidí apartarme de mi regla y conocer un poco más de dónde provenía el rechazo de un ser humano al reconocimiento de los derechos de otro.

He de admitir que la experiencia fue lamentable, y tan llena de odio, que incluso mi matrimonio civil heterosexual sin hijos se convirtió en fuente de la ira de muchos. Leí comentarios cargados de odio hacia el matrimonio para la no reproducción humana, de adoctrinamiento religioso con su obvia explicación de cómo todos quienes opinan diferente van a ir al infierno, de ideas falsas y erróneas (que en Europa es ilegal este tipo de matrimonio, que la homosexualidad nunca ha sido estudiada por la ciencia, pues es una elección relativa y nace de un “lavado de cerebro” por la “ideología de género”) y otras tantas reacciones que harían al mismísimo Dante incluir varios círculos en el infierno para los que, en nombre de su creador, se levantaban con una verdad única y divina.

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