El premio Nobel de Medicina, médico oncólogo brasileño Dr. Drauzio Varella, divide la madurez del ser humano en 3 etapas así: 1-Tercera edad, de los 60 a los 80, 2-Cuarta edad o vejez, de los 80 a los 90, y 3- Longevidad, de los 90 hasta que mueres. En una sabia disertación nos da varios consejos, empezando por decir que no hay atracón gratuito: “Si además de la carga genética, le pones 3 o 4 cucharaditas de azúcar a cada café que tomas, saboreas todas las pieles de pollo asado y te relames con las cortezas de cerdo, estas convirtiendo tus arterias en cañerías atascadas, ergo no habrá buena circulación, no habrá buena oxigenación, lo que equivaldrá a muerte celular, o dicho de otro modo, envejecimiento acelerado, o prematuro”
En mi artículo anterior les recomendé una alimentación sana y balanceada. Fruto de mi experiencia, les aconsejo ahora lo siguiente:
Ejercicio: Haga ejercicio al aire libre todos los días, excepto el domingo, que es mejor descansar. Escoja la hora mas conveniente y ejercite media hora, incluyendo caminar, o trotar y algo de gimnasia aeróbica para estirar y fortalecer los músculos. Es mucho mejor al aire libre, que en un gimnasio, ya que sobre todo si lo hace en algún parque, o lugar arbolado, va a respirar un aire mas puro y oxigenado. El ejercicio, además de tonificar sus músculos, huesos y tendones, fortalecerá su corazón, su sistema circulatorio y respiratorio, produciendo también endorfinas que aligeran su cerebro y tranquilizan su estado emocional. Recuerde: ¡Lo que no se usa, se deteriora!
Silencio: Acostúmbrese a permanecer en silencio al menos 1 hora diaria. Escoja el mejor momento y apártese a algún lugar solitario. En ese tiempo no hable con nadie. Es recomendable que esta actividad coincida con el ejercicio al aire libre, de manera de lograr estímulos tanto físicos como espirituales. Si tiene un parque con árboles cerca, ese es el lugar ideal. Allí puede escuchar el sonido del viento en las hojas de los árboles, el trino de los pájaros y quizás vea alguna ardilla. La práctica del silencio también desarrolla la concentración, la intuición y la creatividad.
Rece y medite: Rezar es hablarle a Dios. Meditar es escuchar a Dios. Amabas cosas son necesarias. Hágalo diariamente. Cuando rece dele gracias a Dios por todo lo que ha recibido, en especial vida, salud, familia y amor. Medite diariamente sentándose cómodamente en un lugar tranquilo y silencioso de su casa. Relaje su cuerpo y trate de no pensar, concéntrese en su respiración y permanezca así por unos 20-30 minutos. Se ha comprobado que la meditación regular, estimula la concentración y la rapidez mental, desarrolla la intuición y mejora en general la salud mental, emocional y física.
Sexualidad: El sexo compartido con su esposa, o pareja estable, sin límite de edad, es necesario y gratificante tanto para el cuerpo, como para el equilibrio emocional y mental. Practíquelo armoniosamente, con la frecuencia que acostumbre, buscando resultados mutuamente satisfactorios. Evite tanto los excesos, como la continencia, ambos son dañinos. Recuerde: ¡Lo que no se usa, se atrofia!
Sueño: Duerma entre 7 y 8 horas diarias. Acuéstese preferiblemente a las 10 de la noche y levántese entre 5 y 6 de la mañana. Procure cenar liviano 3-4 horas antes de acostarse.
Música: Escuche con frecuencia la música de su agrado, preferiblemente clásica, o suave y melodiosa, si no le gusta la clásica. Esta última, sin embargo, es la que brinda los mejores resultados porque estimula la parte espiritual de su ser y le trae relajación, armonía y paz interior. Este tipo de música sin embargo, por tener gran variedad, debe ser escogida cuidadosamente, según su personalidad y estado de ánimo. Si usted se encuentra estresado, o contrariado y desanimado, no le conviene escuchar piezas lúgubres o patéticas, porque puede terminar peor. Compositores como Mozart, Beethoven, Chopin, Liszt, Schuman, Strauss, Tchaikovsky, Rachmaninof, solo por citar algunos, produjeron mayormente, música melodiosa, armoniosa, vigorizante, romántica, relajante. Asesórese y escúchela si puede, antes de comprarla.
Lectura y televisión: Lea diariamente la prensa para estar informado del acontecer nacional y mundial. Evite leer los sucesos trágicos. Lea un buen libro, sobre temas que sean de su agrado, novelas, poesía, ensayos, ficción, etc. La lectura estimula la imaginación, distrae del quehacer cotidiano, mejora el lenguaje hablado y escrito, en especial la ortografía y el vocabulario. Propóngase leer al menos 12 libros al año. Vea menos televisión y lea mas. Sea selectivo cuando la vea, escoja canales con programas que mejoren sus conocimientos en el tema de su escogencia, o sean recreativos. También de vez en cuando una buena película. Evite las de violencia y muerte, no le dejan nada positivo
Licor, bebidas gaseosas y azúcar: Se ha comprobado que una dosis moderada de licor, produce efectos relajantes y estimula la producción de endorfinas, que crean estados placenteros, en cambio en exceso es muy dañino. Lo recomendable es tomarse uno o dos tragos máximo, 3 o 4 veces por semana, en la noche al final de la jornada de trabajo. No lo haga como un hábito diario, porque le puede crear dependencia, es mejor interdiario. Escoja el licor de su agrado y presupuesto y disfrute su trago lentamente, en la tranquilidad de su casa, mientras escucha música de su agrado, o conversa con su pareja. Después cene. No tome con la comida, excepto si es vino. Las bebidas frías afectan la buena digestión. No las mezcle con la comida. Las bebidas gaseosas evítelas al máximo, contienen mucha azúcar y bicarbonato, además de colorantes, saborizantes e incluso sustancias que pueden crear dependencia. Sustitúyalas por jugos de frutas naturales, con poca azúcar, o mejor aún por agua fresca.
Consuma preferiblemente azúcar morena, no refinada. En el proceso de refinación se agregan sustancias detergentes blanqueadoras, que son nocivas, aunque sus efectos no se vean en el corto plazo.
En relación con una vejez saludable el Dr Varella dice: “Nadie está sano después de los 50, sanos están los jóvenes, los viejos tienen siempre uno o varios achaques que son propios de la edad. De lo que se trata entonces es de envejecer saludablemente, es decir con los achaques controlados y sin complicaciones”. Yo agregaría: Si no te cuidas y tomas precauciones para una vida sana, desde los 30, quizás te conviertas al llegar a los 50, en un anciano lleno de achaques. He visto octogenarios mas sanos que muchos jóvenes de 40.
Sé que algunos dicen: Nadie me quitará lo bailado, “pero todo lo que comas y bebas te dejará huella, y tu cuerpo lo mostrará en la vejez. Las noches de juerga, los atracones, los excesos de todo tipo, harán la vida de viejo muy desgraciada, y no solamente a ti, sino a tu familia”