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Que la agresión hable sola en el vacío: los ticos elegimos el respeto

El chavismo busca desesperadamente un río revuelto –un estallido de violencia o un choque de barras bravas en las calles– para pescar ganancias políticas, victimizarse ante la opinión pública y culpar a los movimientos ciudadanos de crear inestabilidad. Entrar en dinámicas de confrontación directa sería caer en su trampa

Campaña del farol blanco, Faroleada por la democracia. Llamado a los ciudadanos para que se reúnan, el 14 de setiembre de 2026, con un farol o bandera blanca, en las calles principales de su cantón
Campaña del farol blanco, Faroleada por la democracia. Llamado a los ciudadanos para que se reúnan, el 14 de setiembre de 2026, con un farol o bandera blanca, en las calles principales de su cantón Imagen generada con IA
Campaña del farol blanco, Faroleada por la democracia. Llamado a los ciudadanos para que se reúnan, el 14 de setiembre de 2026, con un farol o bandera blanca, en las calles principales de su cantón
El éxito y la viabilidad de esta gran jornada nacional dependerán de nuestra madurez para participar con absoluta firmeza ideológica, pero con el cuidado milimétrico de no caer en provocaciones. (Imagen generada con IA/Inteligencia artificial)

La sabiduría popular costarricense alberga una verdad elemental y pacífica: “Para pelear, se necesitan dos frentes, y nosotros no estamos dispuestos a entrar en esa dinámica”. Esta premisa cobra hoy una vigencia crucial ante la reciente convocatoria planteada en la corriente pública para realizar concentraciones el próximo 14 de setiembre. El llamado a ignorar los eventos de confrontación centralizada no es un acto de debilidad; es una demostración de profunda madurez civil y un blindaje democrático contra la manipulación política.

Convocar o asistir a manifestaciones de choque en el epicentro donde sesionará el Consejo de Gobierno, ante un fuerte despliegue de presencia policial, es una decisión que merece una profunda reflexión. No necesariamente quienes promueven movilizaciones tienen propósitos de violencia; incluso podría tratarse de personas de buena voluntad que no han dimensionado las posibles consecuencias de una concentración en esas condiciones de alta hostilidad gubernamental.

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