28 junio, 2016

En 1843, Augusta Ada King, condesa de Lovelace y conocida como Ada Lovelace, escribió el primer algoritmo codificado para ser procesado por la máquina analítica de Charles Babbage, considerado el padre de la computación. Lo hizo gracias a sus conocimientos de matemática, lógica y metafísica. A ella se sumaron muchas más mujeres que hicieron grandes aportes a la historia de la ciencia y la tecnología.

Si hubo mujeres como Ada con tan destacado involucramiento en la ciencia, la ingeniería, la matemática y la tecnología, ¿por qué hoy nos enfrentamos a una reducida participación de género en estas áreas? ¿Puede Costa Rica convertirse en un ejemplo para el mundo en la integración de mujeres en estos sectores?

En nuestro país vive casi la misma cantidad de hombres que mujeres, pero las mujeres participan mucho menos en la fuerza laboral. Las mujeres son las que más se gradúan de las universidades y colegios técnicos del país, y representan el 60% del total de ambos sistemas.

Con estos porcentajes, similares a los de los países desarrollados, podríamos aspirar a una gran presencia de mujeres estudiantes y trabajadoras en los sectores de tecnología en Costa Rica, pero no es así.

Números bajos. Las últimas cifras del Consejo Nacional de Rectores (Conare) muestran que tan solo una de cada tres mujeres se gradúa en carreras vinculadas a ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, STEM por sus siglas en inglés (Science, Technology, Engineering & Mathematics). La gran mayoría de ellas se especializan en ciencias sociales, educación y ciencias de la salud.

¿Por qué no escogen carreras tecnológicas? Parte de la explicación de acuerdo con información de la Organización de las Naciones Unidas, se debe a las actitudes y prejuicios sociales.

Las niñas comienzan a alejarse de los cursos de STEM en la primaria, pues la ciencia y la tecnología suelen considerarse áreas de dominio masculino. Así lo ha indicado Lakshmi Puri, subsecretaria general de la Organización de las Naciones Unidas y directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres.

Otro motivo por el cual la presencia femenina es poca en este tipo de carreras en Costa Rica es la calidad de la educación que reciben nuestros jóvenes en secundaria.

Los resultados de las pruebas PISA del 2012 y PISA+ del 2010 fueron testigos de este problema. Estas pruebas, llevadas a cabo por la OCDE miden a escala internacional el conocimiento y destrezas de jóvenes de quince años en sus aptitudes de comprensión de lectura, matemáticas y ciencias.

Los 5.200 estudiantes costarricenses incluidos y quienes asisten a 181 escuelas públicas y privadas, y a colegios técnicos, obtuvieron en promedio 409 puntos de un total de 600 en el área de aptitudes matemáticas.

Esto nos deja muy por debajo del promedio de 496 obtenido por aquellos de los países miembros de la OCDE. Lo mismo sucedió con ciencias. En esta área, los jóvenes costarricenses obtuvieron, en promedio, 430 puntos contra 501 de aquellos de la OCDE.

Los resultados son aún más preocupantes si se analizan por género. El estudio señala que en Costa Rica, en cuanto a aptitudes matemáticas, existe una diferencia estadísticamente significativa de 25 puntos porcentuales entre niños y niñas, a favor de los niños y una de 17 puntos porcentuales entre niños y niñas costarricenses en el área de ciencias.

Desafío. Los resultados de PISA y nuestras estadísticas de graduados reflejan el gran reto que tenemos como país. Costa Rica está haciendo esfuerzos por convertirse en una economía basada en el conocimiento, y simplemente no podemos dejar atrás a las mujeres. Su inserción cada vez mayor en el mundo de la tecnología es crucial para su desarrollo laboral y para nuestro avance como país.

De acuerdo con datos de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde), en el 2015 las empresas multinacionales de servicios, ciencias de la vida y manufactura generaron unos 7.000 empleos directos, una buena parte de ellos en áreas técnicas, de ingeniería, ciencia y tecnología.

Ese número pudo haber sido el doble si el país contase con más personal capacitado, informó también Cinde. Entonces, podríamos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que la integración de las mujeres como parte de la oferta de recurso humano en el país es claramente un tema de desarrollo y crecimiento de nuestro país.

Cada vez más empresas han incluido dentro de sus metas globales el aumento de mujeres en sus planillas, al tiempo que apoyan programas educativos para mostrarles a las jóvenes ese mundo que ha sido desconocido para muchas.

INTEL, P&G, Amazon, IBM, HP, Citi, Boston Scientific son algunos ejemplos de las compañías que han integrado este objetivo en sus planes de crecimiento en Costa Rica, dando con ello muestra de la apertura y los espacios de oportunidades en nuestro país.

Nos resta ahora apretar el acelerador y apoyar con mayor fortaleza a las costarricenses para que puedan aprovecharlos.

Es necesario desarrollar iniciativas que fomenten el estudio de matemáticas y ciencias en nuestras niñas y jóvenes. Debemos desarrollar espacios que les permitan ver las enormes oportunidades que se les abren en estos campos y romper con el estereotipo de la tecnofobia femenina.

Sin duda, las mujeres de antaño marcaron un gran comienzo, pero ahora nosotros tenemos que sumar una nueva página a la historia.

El autor es director de investigación de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde).