En términos generales, las poblaciones sin acceso a agua para consumo humano se pueden dividir en dos grupos; el primero, integrado por personas que cuentan con un servicio de agua para uso y consumo humano, con características de calidad microbiológica o físico-química que la califican como no potable y un segundo conformado por los que aún no cuentan con servicio de agua por cañería intradomiciliar, o al menos en el patio de la vivienda.
Con datos estimados del 2022, Costa Rica contaba, en el primer grupo, con 778 acueductos con agua de calidad no potable, para un 29,2% del total de los 2.664 acueductos monitoreados durante ese año, que abastecieron a 507.264 personas. Esto equivale al 10,1% de la población total del país, reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en 5.044.197 habitantes para ese periodo.
El segundo grupo, que también forma parte del primero, alcanzó las 9.997 personas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares del INEC, para un 0,2% de la población total del país.
En este contexto, y respaldado con datos del Censo 2022 del INEC, el Laboratorio Nacional de Aguas (LNA) identificó un total de 1.788 viviendas sin servicio, las cuales eran habitadas por 55.144 personas, de acuerdo con el estudio del 2024 titulado Poblaciones sin Servicios de Agua para Uso y Consumo Humano en Costa Rica Periodo 2022.
De estos totales, se extrae que 8.310 viviendas se abastecieron de aguas superficiales (ríos y quebradas), mientras que 9.179 lo hicieron con pozos, para una cobertura de 28.455 habitantes, mientras que 299 viviendas se abastecieron con “agua de otra fuente” (lluvia o cisternas), que cubrieron a 927 habitantes.
Lamentablemente, el estudio presenta la limitante de que el INEC solo censó aquellos poblados que contaban con más de 10 familias. En este orden de cosas, 51 cantones contaron con población sin acceso a agua para uso y consumo humano.
Los cantones con más de 1.000 personas sin acceso el preciado líquido fueron Guácimo (1.076), Osa (1.215), Corredores (1.249), Turrialba (1.876), Golfito (2.492), Matina (2.725), Siquirres (2.998), Buenos Aires (3.249), Talamanca (3.491), Perez Zeledón (4.250), Limón (5.521), Sarapiquí (7.093) y Pococí (8.413).
Complementariamente, la Dirección de Planificación Estratégica del AyA ubicó los mencionados poblados en un mapa nacional dividido por cantones, con el propósito de identificar acueductos potables cercanos administrados por los operadores oficiales (AyA, municipios y ESPH) y realizar conexiones, lo que vendría a representar la solución más adecuada y económica para abastecer, en un futuro cercano, a estas poblaciones.
Esto equivale a una “vacuna social” efectiva para prevenir la transmisión de enfermedades de origen hídrico, ya que significa proveerlas del líquido para el consumo y el lavado de manos con agua potable y jabón.
Por último, esta investigación es un insumo fundamental para cumplir con el Programa Nacional de Disminución de Brechas en el Acceso a los Servicios de Agua Potable Periodos 2019-2023 y 2024-2030, cuyo objetivo contempla el principio de la Organización Mundial de la Salud, ratificado por nuestro país en la LATINOSAN 2019, de “no dejar a nadie atrás”, e intentar alcanzar, para el 2030, la meta de la “universalización de los servicios de agua potable”.
Para lograrlo, Costa Rica, aunque es un país de avanzada a nivel latinoamericano en este asunto, deberá cumplir con los proyectos de inversión de mediano y largo plazo, para que nuestra población disfrute de las “Cinco C” en los servicios de agua: cantidad, continuidad, calidad, cobertura y costos, aunado a una “sexta C” enfocada a la creación de la cultura nacional del agua, que permita proteger el recurso hídrico de manera integral.
El autor es microbiólogo y salubrista público, director del Laboratorio Nacional de Aguas del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA).
