La nueva represa y planta eléctrica construida sobre el río Reventazón es una gran obra civil hecha por costarricenses sin ningún lugar a dudas, como acertadamente lo publicita el ICE, pero no necesariamente de bajo costo, alta eficiencia, favorable impacto económico y construida solo con dineros costarricenses.
Es a estos últimos aspectos no tan conocidos a los que voy a referirme. Hace aproximadamente cuatro años, y basado en las especificaciones del diseño de la planta, me referí a esos mismos temas en un artículo con el mismo título. Mis predicciones siguen siendo válidas y nunca fueron desmentidas o refutadas por el ICE.
Huella de carbono. La energía que será producida por la nueva planta nunca será 100% libre de emisiones de carbono. Los cientos de millones de dólares invertidos en concreto y en el combustible de la maquinaria empleada durante los seis años de su construcción le imprimen una huella de carbono de la que ni el ICE, ni los ambientalistas han hecho referencia. Invito al ICE a que nos dé a conocer esas cifras.
Financiamiento. Hemos sido ampliamente informados de que gran parte del financiamiento del capital invertido proviene de fideicomisos bancarios, sin que a la fecha se haya dado a conocer públicamente el plazo y la tasa de interés pactados.
Si nos basamos en documentos que la Contraloría ha publicado en la web, bien podría ser de 20 años y un 10% anual, lo cual implica que el total del monto por pagar por la obra será de $3.243 millones, con cuotas trimestrales de $40 millones. Invito al ICE a que nos aclare los términos de esos fideicomisos, antes de que sean posteriormente un motivo de escándalo público como ha ocurrido con anteriores fideicomisos.
Costo del kilovatio. En ninguno de los anuncios pagados por el ICE o reproducidos por los medios se indica, ni por asomo, el costo real de la producción energética, el cual, de acuerdo con el mismo documento de la Contraloría, bien podría estar en los nueve centavos de dólar para el caso de producción a plena máquina en los meses lluviosos o de 18 centavos de dólar en la temporada seca.
Nada pierde el ICE en ser absolutamente transparente con sus abonados, brindándonos este dato, antes de que anuncie alzas tarifarias como consecuencia de ese alto costo.
Filo de agua o regulación. La represa ha sido publicitada como un embalse de regulación, cuando los datos de diseño y operación la convierten en una represa de filo de agua, con mayor producción en los meses lluviosos y mínima producción en los meses secos.
Bien haría el ICE en brindarnos los estimados de producción energética para todos los meses del año. Después de todo, es parte de su responsabilidad pública.
No sería ético que luego nos anuncie un incremento en la generación térmica y en las tarifas eléctricas debido a un ligero cambio climático y merma en las lluvias.
El autor es ingeniero.