9 diciembre, 2010

Desde su comienzo en 1948, la OEA se ha caracterizado por buscar soluciones pacíficas, fortalecer la solidaridad en América y forjar los lazos de paz entre las naciones integrantes para evitar que los diálogos se conviertan en balas.

En la OEA, por su experiencia en la Segunda Guerra Mundial, tomaron una sabia decisión de firmar el TIAR, que permite a las partes integrantes prestarse asistencia recíproca en caso de que un Estado americano pudiera ver comprometida su soberanía.

Sin embargo, dicho documento ha sido invocado fallidamente en reiteradas ocasiones; por ejemplo, Argentina en las Malvinas y Estados Unidos en la guerra contra Iraq: la primera porque se le daba razón a Gran Bretaña; la segunda por el descontento de una guerra injustificada.

Carta de la OEA. El artículo 1 de la Carta de la Organización de los Estados Americanos, dice expresamente: “Los Estados americanos consagran en esta Carta la organización internacional que han desarrollado para lograr un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia'”.

Si bien los ideales que fomenta la carta en ese primer artículo son fundamentales en lo que ahora concierne a Costa Rica en su conflicto con Nicaragua, además de que establece de entrada las bases por las que la OEA regirá sus labores, es de preguntarse qué sucede con estos.

En un inicio, cuando Costa Rica se vio invadida por las Fuerzas Armadas provenientes de Nicaragua, la OEA entró a conocer las controversias que suscitaban los problemas de territorialidad entre ambos países.

Se llegó a convocar una reunión de Estados Miembros para exponer las controversias, con documentos oficiales que determinaban la correcta delimitación de las fronteras, y así llegar a una solución pacífica mediante el diálogo.

El artículo 21 de la Carta citada establece que “El territorio de un Estado es inviolable; no puede ser objeto de ocupación militar ni de otras medidas de fuerza tomadas por otro Estado, directa o indirectamente, cualquiera que fuere el motivo, aun de manera temporal.

No se reconocerán las adquisiciones territoriales o las ventajas especiales que se obtengan por la fuerza o por cualquier otro medio de coacción”,y sin embargo, todavía al día de hoy las fuerzas nicaragüenses se encuentran en territorio costarricense, aun en contra de una orden de la OEA de retirar sus tropas.

¿De qué sirve una organización sin fuerza coactiva? Sí, está bien, hay suspensiones como la de Honduras posterior al golpe de Estado: ¿Y? Una palmadita en la mano, y listo.

Mecanismos coactivos. No es posible que una organización no tenga una fuerza de sanción fuerte y coactiva, que permita que las decisiones que se tomen en Asamblea sean respetadas por los Estados Miembros.

Una organización sin estos mecanismos, es como enviar un ejército a la guerra sin balas.

¿Hasta cuándo los Estados Miembros protegerán la literalidad del mismo documento que firmaron en total creencia de sus principios?

Si se continúa por este camino de tertulias, Costa Rica será kilómetros cuadrados menos, mientras la OEA solo un edificio en Washington, donde alguna vez se hizo algo importante sobre algún tema.