Alguien muy cercano al alcalde de San José (actualmente con permiso) convirtió en un axioma del PLN que “en política las facturas nunca prescriben”, lo cual se convirtió en un axioma en el PLN, al conocer el reportaje de la revista Rumbo del 24 de setiembre de 1991 que nunca había visto, y que Araya no ha desmentido –ni antes ni ahora--, en la cual se relata que el entonces presidente Calderón proporcionó los votos de los regidores de su partido para nombrarlo, obtuve copia del acta de la Sesión N.º 189 del 9 del mismo mes y año, y pude constatar que, pese a que su único mérito político era el de haber sido regidor suplente de Pueblo Unido, pasó a ejecutivo municipal (cargo hoy denominado alcalde) de San José con los votos del PUSC.
Al igual que sucedió con Rumbo , el hoy alcalde con permiso no me desmiente –porque no he dicho mentira–, sino que, obviando la verdad sobre algo que entonces le sirvió y ahora le molesta, disimula el público y notorio origen de su relación diciendo que se debe a que fue alcalde cuando el otro ciudadano era presidente de la República.
Innoble –deshonrado y vil– es el acto de pintar anónimamente puentes y paredes con infamias y mentiras; jamás publicar con nombres y apellidos una verdad.