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Nos vemos en la UCR

La impronta de Luis Antonio Sobrado queda en nuestra democracia y señala una época en la cual sobresale el ser consecuente con los valores

Hasta pronto, Toño, nos vemos en la universidad. Tuve el honor de conocer al ahora ex magistrado presidente del Tribunal Supremo de Elecciones a comienzos del año 1993, en las aulas de nuestra amada Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Daba mis primeros pasos en el mundo del derecho cuando conocí una persona sobria, de muy buen verbo, fino humor y a quien le gustaba escuchar al estudiante.

Luis Antonio Sobrado es sumamente formal e inteligente en sus respuestas y criterios, pero sobre todo un gran ser humano. De su mano, empezó mi amor por el derecho, la docencia y la excelencia académica. Cuando necesité su referencia para comenzar mis estudios de posgrado y ahora en la defensa de mi tesis doctoral, él, con orgullo, aceptó ser mi director. Es la mejor elección que pude haber hecho.

A mis alumnos les digo: «Mi mejor profesor fue Luis Antonio Sobrado, con el cual reprobé Derecho Público y con gusto volví a cursarlo con él, y apenas logré pasar con 7».

¿Contradictorio? No lo es. Con él se aprende porque sienta cátedra ante sus pupilos y la sociedad. Algunas veces sus exámenes coincidían con un resultado adverso para el equipo de sus amores, Saprissa, y su semblante cambiaba. Ese día no se hablaba de fútbol en la clase.

Con él empecé también a conocer y comprender la institucionalidad del Estado costarricense y la trascendencia de cada uno de sus órganos y poderes, entre ellos, el Tribunal Supremo de Elecciones. Eran además los primeros años de la Sala Constitucional.

Con su honorable renuncia, pierde la democracia. Su agudo y fino razonamiento jurídico marcó con claridad los pasos del Tribunal en tiempos de grandes convulsiones y cambios políticos, y la forma como debe hacerse política: con probidad y apego a la legalidad.

La impronta de Toño queda en nuestra democracia, y señala toda una época en la cual sobresale el ser consecuente con los valores. Nos ha dado una gran lección: dejar sus aspiraciones personales en aras de fortalecer aún más los pilares de la democracia.

Quienes lo conocemos desde hace muchos años comprendemos su decisión, hemos puesto nuevamente atención a su clase magistral. Usted nuevamente nos muestra el camino para transitarlo en nuestras trincheras de trabajo: honorabilidad, rectitud y apego a los valores en el ejercicio de todo cargo. Gracias, Toño. Seguiremos viéndonos en la UCR.

jcamposm@abogados.or.cr

El autor es abogado.

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