Foros

No todo está perdido

Asumir que todo está perdido nos paraliza. Cuando interpretamos los resultados en términos de derrota, debilitamos nuestra capacidad de sostener la resistencia y de construir la democracia

Bandera de Costa Rica en franjas de líneas punteadas
Bandera de Costa Rica en franjas de líneas punteadas Shutterstock
Bandera de Costa Rica en franjas de líneas punteadas
Sin legitimar violencias, si la paz tiene que ser el horizonte, el trato que demos a las otras personas lo tiene que reflejar. (Shutterstock/Imagen)

A las dos de la mañana del 2 de febrero del 2026, en medio del insomnio poselectoral, llamé a mi hermana, para contarle lo que había sucedido. Ella me dijo que mi sobrino mayor, de 11 años, se había despertado preguntándole “quién había quedado”. Él no preguntó quién había “ganado” porque, para este niño, la presidencia es un trabajo, no un premio. Esa comprensión del poder nos recuerda que los resultados de las elecciones no deberían ser vistos como los de una competencia.

Durante la fiesta electoral, fue hermoso convivir con la mezcla de colores y banderas en medio de pitoretas y música. Sin embargo, esa convivencia no hace desaparecer la gravedad del resultado electoral, que ya se expresa en anuncios orientados a la concentración del poder, cuyos efectos no siempre pueden prever quienes votaron, pero no todo está perdido.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌