
Costa Rica enfrenta un reto cada vez más grande: cuidar con dignidad a la población adulta mayor. No basta con reconocer el problema; la sociedad debe crear una verdadera cultura de atención y respeto hacia quienes entregaron décadas de trabajo, esfuerzo y experiencia al país.
Las necesidades de esta población son muchas y muy básicas: alimentación adecuada, acceso a medicamentos, compañía, movilidad, atención médica oportuna y seguridad emocional. En numerosos hogares, el cuidado recae sobre familiares que, aunque tienen buena voluntad, muchas veces no poseen capacitación ni apoyo suficiente para atender correctamente a un adulto mayor dependiente.
El país debe entender que cuidar a nuestros mayores no puede seguir siendo una tarea improvisada. Se requiere educación para las familias, programas comunitarios de acompañamiento y mayor orientación profesional para quienes asumen esa responsabilidad dentro del hogar.
Asimismo, el Estado tiene la obligación moral y social de velar por los adultos mayores desamparados, especialmente aquellos que viven solos, enfermos o en condición de pobreza. Una sociedad se mide también por la forma en que trata a quienes ya dieron lo mejor de su vida.
Debemos construir una cultura nacional donde el adulto mayor sea visto con respeto, paciencia y gratitud, y no como una carga. Ese será un signo verdadero de civilización y humanidad.
jaimemoreram@gmail.com
Jaime Morera Monge es ingeniero.