Olga Sedó Campos. 6 marzo

La presencia de mujeres en cargos directivos o en altos puestos ejecutivos se ha incrementado en los últimos años. A pesar de que no ha sido al ritmo deseado, se perciben avances en ese aspecto.

El Reporte Mujeres Directivas 2019 emitido por Grant Thornton, elaborado con base en 4.900 entrevistas entre noviembre y diciembre del 2018 a directores ejecutivos, directores generales y otros altos funcionarios de todos los sectores de la industria en empresas de tamaño medio en 35 países alrededor del mundo, concluye que un 87 % de las empresas revisadas tiene una mujer en puestos de alta dirección (75 % en el 2018), pero solo un 29 % de los puestos sénior es ocupado por una mujer (24 % en el 2018).

El estudio concluye que las mujeres tienen mayor acceso a ciertas posiciones de alta jerarquía, principalmente la de recursos humanos. El porcentaje de puestos de liderazgo ocupados por mujeres según división es el siguiente: 43 % directoras de recursos humanos, 34 % directoras financieras, 20% directoras de mercadeo, 18 directoras de operaciones, 17 % directoras de ventas, 16 % directoras de información, 15 % directoras generales o CEO, 14% contraloras corporativas y 7 % socias.

Barreras. El estudio revela que una de las principales barreras para optar por posiciones de mayor jerarquía para las mujeres obedece a las responsabilidades de cuidado fuera del trabajo. Un 25% de las encuestadas citaron este factor y un 21 % de los varones. La situación afecta más en países donde se encuentra arraigado el hecho de que la responsabilidad del cuidado de la familia le corresponde a la mujer.

Entre las acciones positivas en el mundo está la promoción de la diversidad de género: asegurar el acceso equitativo a las oportunidades de desarrollo en el trabajo, crear una cultura inclusiva, revisar los enfoques de reclutamiento y proporcionar mentoría o coaching.

El estudio indica que, una vez reclutado el talento femenino, los principales aspectos que inciden en su permanencia son facilitar el trabajo flexible, trabajo a tiempo parcial y el trabajo remoto. Esto cobra mucha mayor relevancia cuando las mujeres se convierten en madres y desean tener un equilibrio entre su vida personal, familiar y laboral.

Es vital propiciar oportunidades de crecimiento justas y acordes con las capacidades individuales de cada mujer dentro de las organizaciones; lo anterior generará credibilidad en la medida en que existan posiciones de alta jerarquía ocupadas por mujeres en las compañías.

La autora es auditora, socia de la firma Grant Thornton.