El éxito de un emprendimiento no solo se mide por las ganancias, sino también por su sostenibilidad y el impacto positivo que deja en la sociedad. Sin emprendimientos, la colectividad perdería su dinamismo, innovación y capacidad para resolver problemas; quedaría estancada en un ciclo sin progreso ni transformación.
Los emprendedores cuentan con una amplia gama de beneficios: capacitaciones, acompañamiento, cursos, talleres, créditos, fondos no reembolsables y oportunidades. Este es un gran impulso, pues fomenta el desarrollo y crecimiento de empresarios que dinamizan la economía al crear empleo, mejorar los ingresos familiares e incluso ofrecer soluciones innovadoras a los desafíos diarios que enfrentamos.
La constancia, la perseverancia y, sobre todo, la resiliencia para superar obstáculos, lidiar con compromisos personales y profesionales, enfrentar retos de financiamiento y competencia, así como el desafío de encontrar su nicho de mercado, son parte de un proceso lento pero enormemente satisfactorio.
No todo es recibir; también debe haber un compromiso con la sostenibilidad en los negocios, que vaya más allá del equilibrio económico y ambiental.
Es esencial que los emprendedores tomen acciones que abarquen gobernanza, derechos humanos, prácticas laborales, protección ambiental, prácticas comerciales justas, atención al consumidor y participación comunitaria. El objetivo es ofrecer productos y servicios que trasciendan las simples transacciones, incidiendo positivamente en la comunidad. A través del emprendimiento, se puede promover la construcción de comunidades más solidarias, respetuosas y justas.
Tanto los grandes como los pequeños empresarios deben contribuir a crear una cultura de emprendimiento que no solo se centre en los beneficios económicos, como la generación de empleo, sino también en la sostenibilidad a largo plazo en términos sociales y ambientales. Esto incluye el respeto a los derechos humanos, la participación comunitaria y prácticas laborales responsables, entre otros aspectos.
Lo que exigimos a las grandes empresas debemos hacerlo nuestro también como emprendedores y pequeños empresarios. No hablo de proporcionalidad, sino de la necesidad de tomar acciones de responsabilidad social que estén integradas en la esencia del negocio.
Desde la definición de su estrategia, las organizaciones deben identificar aquellos aspectos materiales en los que pueden influir de manera positiva en la sociedad, formando así una cadena de reacciones que contribuyan al bienestar colectivo.
La sostenibilidad no es una opción; es la única forma de hacer negocios, sin importar el tamaño de la empresa.
La autora es gerenta de Extensión Universitaria.
Texto producido durante un taller sobre cómo escribir un artículo de opinión, impartido a directores, subdirectores de carrera y profesores de la Universidad Fidélitas por Guiselly Mora, editora de La Nación.