Cada año, más de 15.000 estudiantes inician sus estudios universitarios con cursos de Estudios Generales, tanto en las universidades públicas como en algunas universidades privadas. Hace poco, en este mismo periódico, la directora de la Ulacit, Silvia Castro, en su artículo “El ser o no ser de los Estudios Generales”, argumentaba a favor de los Estudios Generales. Concuerdo con ella en la enorme importancia de mantener esta educación para promover el pensamiento crítico y, por lo mismo, me parece importante conocer el contexto mundial en que surgieron los Estudios Generales.
Los Estudios Generales se ofrecen por primera vez en nuestro país en la Universidad de Costa Rica, como parte de la reforma universitaria de 1957, en plena Guerra Fría. En los años inmediatamente posteriores, la Unesco impulsó a través del CSUCA Comisiones para estudiar la posibilidad de implementarlos en las universidades públicas de Centroamérica: la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Universidad de El Salvador, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y la Universidad Nacional de Nicaragua.
Hay dos documentos al respecto que aún existen en los archivos de la Unesco: 1- El Informe de la Misión Consultora de la Unesco para las Universidades Centroamericanas, publicado en París en 1962. 2- Los Estudios Generales en érica,publicado por el CSUCA en 1964. Aunque el intento por implementar los Estudios Generales en Centroamérica no tuvo éxito y actualmente solo la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León ofrece un año de Estudios Generales; el programa de Educación General fue parte de las reformas educativas que se impulsaron en toda América Latina a través de la Unesco. Al respecto, Carlos Tunnermann, en su libro, La Universidad: en búsqueda permanente compara los Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica con los de Colombia, Perú y Venezuela.
También en varias universidades de Europa como Alemania, Austria, los Países Bajos y Bélgica, pues en Inglaterra la situación no era tan deficiente, se inició una profunda reflexión sobre la necesidad de reformas y se modificaron los Estudios Generales. Por tanto, el surgimiento de los Estudios Generales en Costa Rica se inscribe dentro de las reformas educativas universitarias que se dieron a nivel mundial, después de la II Guerra Mundial. Estas reformas incluían, por un lado, una reflexión humanista frente a los horrores ocurridos durante la II Guerra Mundial y, por otro, una educación para los fines de una sociedad políticamente democrática y occidental.
Hay que recordar que durante la Guerra Fría no solo la Educación General fue modificada, sino también las Ciencias Sociales, las Ciencias Políticas y los Estudios Internacionales fueron modificados para responder a las necesidades del nuevo orden mundial.
¿Estudios Generales o Humanidades? Afirma Louis Menand: “La Educación General no es un fantasma del pasado. Es un fenómeno del siglo veinte y es, en algunos aspectos, la parte más moderna de la universidad moderna”. (Marketplace of Ideas, 2010: pp.30).
En efecto, los Estudios Generales ofrecidos después de 1945 –basados en el modelo estadounidense– incorporaron, además de las Humanidades, a las Ciencias Sociales y a las Ciencias Naturales en sus programas de estudio y buscaron contrarrestar la excesiva especialización del conocimiento de inicios del siglo XX. Por tanto, Estudios Generales y Humanidades no son sinónimos. Las Humanidades se refieren a un concepto antropocéntrico que se origina en el humanismo renacentista y este, a su vez, en las siete artes liberales cuya división en “trivium” y “quadrivium” se remonta a las universidades europeas de la Edad Media.
Los Estudios Generales, por el contrario, responden a las reformas universitarias de la postguerra y es un concepto más amplio, que incluye las Humanidades pero no se restringe a estas. No es lo mismo hablar de las Humanidades y de los Estudios Generales. Dentro de la Escuela de Estudios Generales hay profesores de Humanidades, de Ciencias Sociales y de Ciencias Naturales, y uno de los fundamentos de esta escuela es que se constituye con el objetivo principal de buscar un diálogo entre Ciencia y Humanismo y nunca como opuesta a la Ciencia.
Espero que estas breves aclaraciones ayuden a mantenernos en la búsqueda de ese diálogo interdisciplinario entre Artes, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales que tanto necesitan los estudiantes que ingresan a la vida universitaria, y para que recordemos que uno de los fines de los Estudios Generales es promover el intercambio de saberes entre el político y el médico, el ingeniero y el sociólogo, entre muchos otros; pero dentro de un pluralismo democrático que nada tiene que ver con el adoctrinamiento.