
En geografía se conocen como puntos triples o trifinios aquellos sitios en los que convergen, en un solo punto, tres linderos o fronteras entre divisiones territoriales, ya sean provinciales o internacionales.
En Centroamérica existen dos trifinios internacionales: uno entre México, Belice y Guatemala, y otro entre Guatemala, El Salvador y Honduras. Hay alrededor de 16 en Suramérica y más de 40 en Europa.
Estos puntos son en su mayoría artificiales, como lo son muchas fronteras trazadas –arbitraria o deliberadamente– por el ser humano y no por la naturaleza, la historia o la etnología. Desde que el ser humano comenzó a manifestar su profundo sentido de territorialidad mediante barreras físicas, esas fronteras han sido destruidas y reconstruidas una y otra vez. Las crónicas de la historia escrita hablan de guerras, imperios que surgen y declinan, y potencias colonizadoras que se han repartido territorios ajenos a su antojo.
Costa Rica también posee varios de estos puntos. En su división provincial –si se incluyen los límites entre provincias y países vecinos– existen 11 puntos triples, cada uno con características físicas y geológicas propias. De manera resumida, describimos algunos de ellos, en orden de norte a sur.
El punto triple número 1 se ubica al norte del país y marca el límite entre Nicaragua y las provincias de Guanacaste y Alajuela. Lo define el cauce del río Colón y se encuentra unos cuatro kilómetros al sur del lago de Nicaragua, en una llanura de origen lacustre. Este paisaje remite a épocas en que el nivel del mar era más alto, durante lo que los geólogos conocemos como la Transgresión Flandriense, en el periodo interglaciar que siguió a la última glaciación, cuando los océanos alcanzaron niveles superiores a los actuales.
Al mismo tiempo, el territorio se encontraba a una elevación menor dentro del proceso continuo de ascenso del país, asociado a la tectónica de placas. Está por investigarse cuánto más alto estaba el nivel del mar y cuánto más bajo el territorio cuando el río Colón trazó su cauce hacia la cuenca del lago de Nicaragua. Este límite quedó establecido por el tratado Cañas-Jerez, dentro de un contexto histórico que entrelaza antiguas ambiciones canaleras del imaginario nicaragüense con pretensiones territoriales sobre Guanacaste.
El punto triple número 2, entre Alajuela, Heredia y Nicaragua, se ubica sobre la margen derecha del río San Juan. Se trata de un límite inusual, pues, en la mayoría de los casos, las fronteras fluviales se definen por el centro del cauce y no por una de sus riberas. El hecho de que Costa Rica cediera su derecho natural sobre el río San Juan es un asunto que corresponde a otro tipo de análisis.
También resulta curiosa la línea recta que define el límite entre Alajuela y Heredia, una solución cartográfica que carece de justificación física o práctica, aunque no es rara en el mundo, donde abundan fronteras trazadas con líneas geométricas.
El punto triple número 3 se ubica entre Heredia, Limón y Nicaragua, en el llamado delta Costa Rica, donde el río San Juan se desvía casi por completo hacia su margen derecha y da origen al río Colorado, que pertenece íntegramente a nuestro país. Los tres puntos descritos se encuentran sobre una llanura de origen fluvio-lacustre relativamente joven en comparación con el resto del territorio nacional.
En la cima del Alto Mirador de las Antenas, en el bosque nuboso de Monteverde, se localiza el punto triple número 4, entre Alajuela, Guanacaste y Puntarenas. A unos 1.820 metros sobre el nivel del mar, este punto rara vez se distingue desde lejos: las nubes suelen ocultarlo.
Se trata de terrenos de edad terciaria que los geólogos denominamos Formación Monteverde o Grupo Aguacate. Son rocas volcánicas ricas en mineralizaciones metálicas de origen hidrotermal, similares a las que caracterizan las antiguas zonas mineras de Abangares, Miramar y el Aguacate. Estos terrenos (o terrains, como se les denomina en otras latitudes) se extienden desde Guatemala hasta Panamá y forman distritos mineros potencialmente ricos en metales, aunque su explotación suele implicar altos costos.
Una diferencia interesante es que, desde Guatemala hasta el sur de Nicaragua, estas formaciones terciarias se ubican al norte de las cadenas volcánicas activas más recientes, mientras que en Costa Rica ocurre lo contrario.
La descripción de los siete puntos triples restantes quedará para una próxima entrega.
rprotti@geotestcr.com
Roberto Protti es geólogo.