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Lo que un extranjero aprende (y sufre) después de comprar una propiedad en Guanacaste

Para quien busca hacer valer sus derechos, el paso del tiempo tiene un costo económico y emocional considerable, que también debería ponderarse a la hora de tomar la decisión de adquirir o no una propiedad

En la imagen el proyecto en Nosara
Una sentencia de agosto de 2025 ordenó resolver la disputa sobre 80 hectáreas en Nosara, adquiridas por un empresario estadounidense en 1966, que podrían pasar de propiedad privada a estatal. Cortesía
En la imagen el proyecto en Nosara
Comprar una propiedad en Guanacaste exige mucho más que revisar el título: también implica conocer los permisos, servicios, autoridades y posibles obstáculos para hacer cumplir la ley. (Cortesía/Cortesía)

Todo comprador extranjero que adquiere una propiedad en Guanacaste escucha razones para confiar: Costa Rica es una democracia estable, tiene legislación ambiental, un Registro Nacional funcional y tribunales independientes. Todo eso es cierto. Pero mi experiencia como propietario en Nosara me enseñó que buenas leyes no siempre equivalen a una protección efectiva.

Antes de comprar, hice la debida diligencia recomendada: estudio del título en el Registro Nacional, revisión de la estructura societaria, plano catastrado, permisos y asesoría jurídica. Era indispensable, pero resultó insuficiente. Los desafíos aparecieron después, cuando surgieron controversias y fue necesario que distintas instituciones intervinieran.

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