Carta a mis colegas:
Hay pacientes que uno no olvida. Recuerdo a una mujer joven, delgada, con una tos que parecía no molestarle más que a los que la escuchábamos. Decía que era una “gripe vieja”, que siempre le pasaba. Había bajado de peso, sí, pero “porque no comía bien”. Había sudado en las noches, pero no le dio importancia. Había pasado por varios médicos… Pero ninguno pensó en tuberculosis. Hasta que llegó demasiado tarde.
No escribo esta carta para juzgar. La escribo porque todos hemos estado ahí. Todos sabemos lo que es estar ante un paciente y no sospechar lo que después parece tan obvio. Porque la rutina apaga alarmas. Porque el cansancio nos vuelve selectivos. Porque a veces lo urgente tapa lo importante.
Pero hoy quiero que, por un momento, dejemos de lado el protocolo y miremos con los ojos del compromiso. Quiero recordarles (recordarnos) que la tuberculosis no es parte del pasado. Está entre nosotros, silenciosa, persistente y muchas veces invisible.
Sabemos reconocer un caso sospechoso. Lo aprendimos una y otra vez:
- Tos por más de dos semanas.
- Fiebre en las tardes, sudores nocturnos, pérdida de peso.
- Inmunosupresión, contactos estrechos, hallazgos en imágenes.
Y, sin embargo, se nos pasan. Porque nadie piensa en tuberculosis cuando no se ve dramática. Porque parece que hay enfermedades que gritan más fuerte. Pero la tuberculosis no grita. La tuberculosis susurra. Y si no escuchamos, avanza.
Hoy, como coordinador de la comisión local de tuberculosis, pero, sobre todo, como colega, les pido algo simple: que vuelvan a pensar en tuberculosis. Que la incluyan en sus diagnósticos diferenciales. Que no se les escape en la consulta, ni en la emergencia, ni en la hospitalización.
No es una tarea extra. Es parte del arte de ejercer medicina con mirada amplia. Es parte de lo que define nuestra calidad, no solo como médicos sino como comunidad hospitalaria.
Cada solicitud de baciloscopia es una acción. Cada diagnóstico temprano es una victoria. Y cada vez que trabajamos juntos, demostramos que la tuberculosis no tiene cabida en el olvido.
Gracias por lo que hacen todos los días. Gracias por ser parte de este esfuerzo, aunque no siempre se vea. Y gracias por no dejar que el silencio de la tuberculosis gane la batalla.
Gerardo Antonio Quirós Venegas es médico cirujano y coordinador de la Comisión Local de Tuberculosis del Hospital Max Peralta, de Cartago.
