El mundo financiero permanece lleno de expectativas o incertidumbres según quiera usted definirlo. Una nueva expectativa (¿o incertidumbre?) gira en torno a la sostenibilidad de la recuperación económica de los Estados Unidos. ¿Cuán certero es que Estados Unidos pueda recuperarse sostenidamente? A continuación, evaluaremos algunos puntos que presumen la sostenibilidad de la recuperación económica de Estados Unidos.
Técnicamente, ya estamos fuera de la recesión; el National Bureau of Economic Research ha decretado oficialmente la finalización de la recesión en junio de 2009. También, la economía estadounidense vuelve a retomar crecimiento con un incremento positivo en su producto interno bruto real por 5 trimestres consecutivos.
Asimismo, Estados Unidos debe ser visto en contexto y esto quiere decir mirar el flujo comercial con sus principales socios. En este caso, en una evaluación de octubre 2009 a octubre 2010 y según datos de la US Trade Commission, EE.UU. tiene un incremento del 25,4% en importaciones y un 22,5% en exportaciones. Esto nos dice que Estados Unidos experimenta una fuerza pujante de comercio y que a la vez encuentra contrapartes apropiadas con quien comerciar para continuar la reactivación económica.
Adicionalmente, el Gobierno y la Reserva Federal (FED) mantienen paquetes de estímulos fiscales y monetarios que no es de esperarse se retiren hasta tanto se alcance estabilidad completa. En la página web www.recovery.gov se detalla cómo, a setiembre de 2010, el Gobierno estadounidense ha vertido en la economía unos $251.500 millones, generando alrededor de 670.000 nuevos empleos, especialmente en educación, salud, transporte y energía.
Es importante recalcar que, además de los esfuerzos realizados, se han hecho avances importantes en establecer regulaciones que acompañe el crecimiento económico, de forma que no volvamos a caer en los errores que nos llevaron a la crisis. La aprobación reciente de la ley Dodd-Frank establece restricciones sobre apalancamientos y toma de riesgo excesivos. Básicamente, la regulación plantea mecanismos de monitoreo de actividad financiera en la que se le aplicarían regulaciones más severas a aquellas instituciones que asuman más riesgo en sus operaciones.
La recuperación económica puede ser entendida como un vector. La magnitud está dada por la experimentación de la recuperación económica, y el acompañamiento de la FED y el Gobierno en el proceso que lleva a los inversionistas a buscar las bolsas accionarias nuevamente. La dirección está dada por las nuevas regulaciones que hacen menos propenso repetir una crisis financiera como la ya experimentada. El vector está adecuadamente compuesto: ciertamente el Tío Sam camina de nuevo.