
Cuando se habla de salud en Costa Rica, pocos recuerdan que la primera mujer profesional del país no fue médica ni enfermera, sino farmacéutica. En 1917, Felícitas Chaverri Matamoros se convirtió en la primera mujer en graduarse de una carrera universitaria, con lo que abrió un camino que, más de un siglo después, continúa guiando a miles de mujeres costarricenses.
En tiempos en que las oportunidades para las mujeres eran casi inexistentes, Felicitas desafió las normas sociales y se adentró en el mundo científico, no solo como una elección personal, sino como un acto profundamente político y transformador. Su decisión de estudiar Farmacia fue una declaración de principios: la ciencia también es territorio femenino.
Este 12 de agosto, en el Día Nacional del Farmacéutico, su nombre resuena como un símbolo de lucha y vocación. Desde entonces, la figura del farmacéutico ha evolucionado, pero mantiene su esencia: ser el primer contacto de muchas personas con el sistema de salud, el puente entre el conocimiento técnico y el cuidado humano.
En cada botica de pueblo, en cada hospital, en cada farmacia de barrio o de alta especialidad, hay farmacéuticos que siguen el ejemplo de Felícitas. Profesionales que estudian con rigor, que se actualizan, que escuchan, que educan y que velan por el uso correcto y responsable de los medicamentos.
“Desde el Colegio de Farmacéuticos de Costa Rica extendemos un cálido reconocimiento a todas y todos los profesionales de la Farmacia, cuya labor ha sido clave en la construcción de un sistema de salud más equitativo, eficiente y humano. Son guardianes del bienestar colectivo, y su aporte merece ser valorado cada día”, manifiesta el José Gatgens, presidente del Colegio.
En emergencias, pandemias o desastres naturales, han sido parte de la primera línea de atención. En las rutinas cotidianas, son el consejo confiable, el rostro familiar, la guía experta. Son científicos al servicio de la comunidad, y su labor merece visibilidad y respeto.
Que esta fecha no solo sea una celebración, sino un recordatorio del poder transformador del conocimiento. Y que el nombre de Felícitas Chaverri Matamoros siga brillando como lo que es: la raíz de una historia de igualdad, ciencia y servicio.
