Muchos se preguntarán qué tiene que ver la carrera fiscal con la democracia. La respuesta es sencilla: un Ministerio Público débil, integrado por personas sin experiencia y sin las competencias necesarias para ejercer sus funciones, o con compromisos políticos, derivará en un sistema judicial ineficiente.
Por otro lado, se produce inacción e imparcialidad, un debilitamiento de la confianza ciudadana en el Ministerio Público y en el sistema judicial en general. Si la sociedad percibe que no hay una aplicación igualitaria del ordenamiento jurídico, se lesiona un principio básico de las democracias, como lo es un trato igualitario. Se rompe así el contrato social.
La forma de gobierno que más sufre por la insuficiencia del sector público es la democracia. Fomentar la excelencia de los gobiernos es la única manera de fortalecerla.
Norte. Uno de los fines de la moderna administración pública es promover una cultura orientada a resultados y mantener vivo que, en materia de políticas públicas, debe primar el sentido de urgencia; la mejora continua debe ser el único norte al cual debemos dirigir nuestros esfuerzos.
Hace ya muchos años que desde la Asociación Costarricense de Fiscales hemos luchado por un Ministerio Público eficiente, que actúe con la eficacia y la rapidez necesarias; un Ministerio Público que desempeñe a cabalidad la misión que Costa Rica nos ha encomendado. A fin de lograr este objetivo, promovimos la promulgación de un régimen de carrera fiscal.
Nuestra solicitud la dirigimos en varias ocasiones al fiscal general suspendido, el cual, al ser nombrado en un segundo período y ante la insistencia nuestra, que tuvo eco en algunos miembros de la Corte, accedió a que trabajáramos un proyecto, el cual desde el 11 de junio del 2015 recibió y que, lastimosamente, nunca fue impulsado.
Esta lamentable decisión de no promover un proyecto de carrera fiscal que dotara al Ministerio Publico de los mejores profesionales y el arraigo de practicas reñidas con la eficiencia, como los nombramientos a dedo, ha contribuido, en gran medida, a la reciente crisis institucional y golpeado, además, la imagen de nuestra institución, debilitando, de paso, la democracia ante la perdida de confianza ciudadana en el sistema de justicia.
Proyecto. Esta semana, por primera vez en más de una década, hemos logrado algo que se creía imposible, y es unir criterios tanto en lo interno del Poder Judicial como en la Fiscalía General en un proyecto de carrera fiscal. La propuesta se rige bajo principios de probidad, igualdad, mérito, capacidad, estabilidad, eficiencia y responsabilidad.
La aprobación de una ley de carrera fiscal nos libra en el futuro de nombramientos a dedo, de nombramientos por conveniencia política y de nombramientos de personas sin preparación para representar al Estado en el ejercicio de la acción penal. Se buscan procedimientos claros de idoneidad, concursos periódicos, limitación de interinazgos, nombramientos en propiedad únicamente por la vía del concurso y se refuerza la capacitación y el rendimiento de cuentas en todos los puestos del Ministerio Público.
En la Asociación de Fiscales creemos que esta es la mejor herencia que podemos dejar a los costarricenses y una acción necesaria para fortalecer la democracia, tener instituciones más eficientes, transparentes y rendidoras de cuentas. Estos son los requerimientos mínimos que el contribuyente merece.
La construcción del nuevo Ministerio Público ya se inició y por más fuertes que sean los vientos, llevaremos este barco a puerto seguro.
El autor es abogado, miembro de la Asociación Costarricense de Fiscales.