Foros

La forja del ideal humano

La verdadera vocación se va esculpiendo mediante etapas graduales de un constante ensayo y error

EscucharEscuchar

Escuchar una vieja anécdota familiar siempre provocó en mí una intensa reflexión. Un tío se solazaba contando que cuando mi padre era niño, si encontraba reptiles o anfibios recién muertos –fueran sapos o lagartijas– en el acto curioseaba su interior, observaba embelesado sus órganos y simulaba operarlas.








En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.