Dice Homero, en la Odisea, que Ulises fue castigado por los dioses por pusilánime, al no querer participar y hacerse el loco para no ir a la guerra de faldas de Menelao contra Troya. Al final participa, obligadamente, y crea el caballo de madera con el cual vencen a Troya. Pero los dioses no se olvidan y por ello es castigado; pasó diez años vagando por los mares antes de llegar a Itaca, su casa.
La crisis económica Griega, con tintes de tragedia homérica, llama la atención por sus similitudes con la crisis de la década perdida Latinoamericana, los 80. Casi todo es producto de la expansión de Estado, es la crisis de deuda pública.
Evidentemente nadie aprende o quiere aprender por cabeza ajena, porque la historia es la misma: un Gobierno con un déficit público de más del 13% del PIB y la deuda de más 113% del PIB, datos de deuda pública maquillados que no dejaban ver el problema, una economía de grandes empresarios que no paga impuestos y de mipymes de más del 35%, que tampoco pagan impuestos. Una economía de servicios y turismo principalmente, o recuerda alguien, algún producto (bien o servicios) griego con el cual el resto del mundo no pueda vivir, yo no.
Pareciera que la intervención exacerbada del Estado en la economía, no da buenos frutos. Paul Krugman, premio Nobel de Economía, recomienda que, ante la crisis del Estado, la solución sea más Estado. Lo mismo que cuando la crisis es de mercado la solución es más mercado. El problema es que los griegos no tienen moneda que emitir, ni devaluar, dependen del Banco Central Europeo. Solo les queda la austeridad fiscal.
Con estas premisas lo que corresponde es hacer crecer la economía, pero el sector privado no lo hará, por ahora, porque tiene desconfianza y lo que está haciendo en Grecia, es abandonando el barco. Mientras que el Gobierno, con medidas de austeridad y todos los recortes presupuestarios (despidos y reducciones), solo profundiza la crisis.
Los afectados internos serán los de siempre, los asalariados, los sectores populares y en el exterior, en la eurozona, los países más débiles los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), que no andan bien, y con ellos se pone en crisis la Unión Europea.
Condonar la deuda.
Lo que procede, y es más barato, es la condonación de la deuda, que son más o menos 46 000 millones de euros de la banca francesa, 28 314 millones de euros con Alemania y lo que le deben al Banco Central Europeo.
Aplicar fondos de rescate (otra vez), mediante los préstamos de estabilización del FMI, luego que el Gobierno utilice los recursos de pago de intereses y principal para un ajuste estructural y reactivación económica.
La principal lección es que los Estados quiebran igual que las empresas privadas. Si los Gobiernos no generan suficientes ingresos (recaudando impuestos, motivando a la sociedad a que paguemos y rindiendo cuentas) para financiar sus gastos, que deben ser los servicios a su población como la salud y la educación, el resultado es la quiebra.
Otra lección, es que el Estado debe ser regulador y facilitador de la acción empresarial para lograr la creación de riqueza y empleo. Mientras el Estado crea que puede suplantar a la iniciativa privada, el resultado será otra tragedia griega.
¿Será que a Yorgos Papandreau, le tocará ser el Ulises del siglo XXI y que al final saldrá airoso proponiendo algo novedoso, otro caballo de madera, que solucione la crisis? Esto está por verse.