Una mujer policía. Una enfermera. Un técnico en Farmacia. Una maestra. Una psicóloga, un vecindario… hay más, pero estos son algunos héroes que denunciaron para no convertirse en cómplices de los delitos de otros.
Para el común de la gente, lo normal es callar por temor a represalias, pero ellos dieron la cara y dan esperanza ante una creciente percepción de pérdida de valores en nuestra sociedad.
La mujer policía hizo un acto heroico el sábado al denunciar al compañero que atropelló perros adrede en Guácimo con la patrulla. Ella podría ser objeto de represalias dentro de la misma Fuerza Pública, pero sus valores la llevaron a no ser su cómplice.
La enfermera. Hoy esa heroína que en agosto del 2012 denunció que instrumentos necesarios para operar a un herido de bala fueron sacados del Hospital Calderón Guardia para usarlos en un centro médico privado, está bajo protección especial por amenazas. Además, se le intimidó con no renovar su contrato en la CCSS, pues era interina. Ella sabía del peligro al que se enfrentaba, pues ahora se cree que ese equipo quirúrgico lo usó la red acusada de traficar órganos humanos.
El técnico en Farmacia. Ese héroe no se quedó callado y denunció a una médica por no dar debida atención a un indígena herido que llegó a pedir ayuda fuera de horario al puesto de la CCSS en Alto Quetzal, Turrialba. La Caja, en una decisión incomprensible, lo sancionó por haber hecho público el caso a través de un diputado. Un mal ejemplo el de los que gobiernan allí.
La maestra. En junio del 2010 una heroína de Garabito llevó a prisión a un abuelo que abusaba sexualmente de sus dos nietas. Ella percibió una actitud extraña, les dedicó tiempo, las llamó, les preguntó qué pasaba y las niñas hablaron. Hay más docentes que se convierten en salvavidas de niños violados, pero ella es un buen ejemplo.
El vecindario. En marzo del 2016, 30 vecinos de Cinco Esquinas, Tibás, escribieron una carta para denunciar la inacción del PANI y la Policía en el caso de Raúl, de 11 años, agredido en su hogar. Lo hicieron pese al riesgo.
Con héroes contra el silencio, como estos, hay esperanza. Pero Costa Rica necesita de más gente así.
Armando Mayorga es jefe de redacción en La Nación.
