
Arnoldo, ya lo sabes: quisiste reposar y el ángel de la muerte unió dos sueños. Bendita muerte si la paz nos lleva quietamente. Solo murmullo hacia el sendero sin más huella que el tiempo detenido, esa eternidad desconocida y bella.
El ángel de la muerte unió dos sueños ¿Sólo sueño? Al bajar tu cuerpo entre la tierra-amorosa tierra ya cubriendo la apariencia hasta borrarla; ¡maldita tierra que te lleva!; ¡bendita tierra que te siembra!; tierra entre la tierra -abrióse el cielo: flores miles ya bajando, esa lluvia de las manos apenas remontándose, y ya llorando en la mañana de los niños; noche en los adolescentes labios que el amor despierta tersos, suaves, envidia de los astros. ¡Contempla oh Dios este dolor que de la vida sale!; ¡contempla oh Dios este soñar que de la muerte queda! abierta herida; sueño de los sueños; y las flores ya cubriendo entre la tierra la apariencia detenida. Muerte entre la muerte. Vida entre la vida. Adolescentes asombrados al mirar el sueño alejándose en la tierra- Y el ángel de la muerte unió dos sueños- "Gracias don Arnoldo por dejarme compartir tu sueño".
Gustavo Rojas en la iglesia; silencio entre sollozos; música en la música; voces en las voces y sólo un pensamiento: el hacedor de sueños sueña. Mira Arnoldo, déjame contarte: estamos todos; abre los ojos de la muerte. ¡Escucha! Walter, Castillo, Guido han regresado. Sergio dirige el coro que William presuroso te regala. Canta Danilo y otros. Tus hijos todos escrutan tu silencio, pronto ausencia de la ausencia; y "ella" vive sólo por tener tu doble corazón entre las manos ¡amándote! Déjame contarte: la iglesia está repleta: el Presidente en Ejercicio; el Ministro de tu rango; el obispo con sus diáconos; Luis Alberto Monge ha llegado prontamente. Yo me siento con Amelia, Victoria Garrón y exalumnos, exalumnas. Son castellas. Cientos de ellos: en las puertas, los pasillos, en el atrio y presbiterio; artistas, profesores, amigos; gente de tu gente.
Escuchamos tu regencia: ¡"Vivirá el Castella siempre, como es! Nada desfigurará tu rastro"; si la muerte es pálida y cetrina, miles de tu gente regresarán tus ojos, carne en tu mejilla; el color del agua deslizándose, e inclusive, el fuego. Dijo el poeta: somos polvo enamorado. Deja a mi ceniza remontarse hacia el fuego de Belén, donde nacen dioses y profetas. Ceniza es la ceniza. Polvo enamorado en el polvo enamorado enrojecido. Flores miles ya cayendo desde el cielo abierto de tus niños; ellos y ellas enamorándose sin ser polvo ni ceniza; silenciosa voz ya huyendo sin ser polvo aún o nada. - "Gracias don Arnoldo por dejarme compartir tu sueñol"- Recuerdo un recuerdo: Arnoldo muy joven. Regresa de México y con él vienen Carlos Chavez, Revueltas y los muralistas. Francisco Zúñiga sale. Arnoldo entra. Ese dintel desconocía el vestigio, un signo de él será. Arnoldo Herrera remontándose a la cumbre de Alejandro Aguilar Machado. Dos fulgores. Dos soberbias voliciones ensoberbecidas. Dos educadores únicos en la modernidad costarricense. Raro principio: libertad y ley.
Don Alejandro aplicaba una norma del derecho romano: orgullo de pertenecer a la ciudadanía romana, de Roma, en su aspecto teleológico: "omnis civitas Helvetia"; "civitate Romanus". Pienso que don Alejandro trasladaba el principio de ciudadanía -"civis"- a los alumnos del Liceo de Costa Rica. Honor de pertenecer en "civilis", "clamor civilis" desde el "Magister", hacia el estado "maturus" o iudicium firmum". Creo ahora que para Arnoldo Herrera el inicio es libertar -"libero"- para ser libre, en general y por derecho de la naturaleza "liber". Ser libre en la integral educación para "ser". Este Nuevo Pacto es intuitivo, ley omnisciente y parte constitutiva en inmanencia de su principio. El educador nato concibe un educando bueno en sí, arcilla maleable y de fuente original confiable. Pero la arcilla ha de ser mojada, maleable desde el agua; ésta es elemento purificador.
Las lágrimas derramadas hoy limpian las mejillas arrastrando la contaminación propia de uno, autocontaminación. Ellas viértense trepidantes en relación recíproca con su origen. El dolor purifica y su mejor remedio es la verdad, por ello, purificación redentora. ¿Habría sido mejor evitar la herida? Arnoldo Herrera vive intensamente. Conocedor a fondo del placer. Muy poco dado al ascetismo, casi lo contrario. Razón de más para morir mejor. Y muere siendo él. Soñando en no ser polvo enamorado, polvo soñador. O es que queréis alumnos del Conservatorio Castella ¿un director inmortal? ¡Por supuesto! pero en la muerte y la tarea de inmortalidad está en vosotros que sois vida, inclusive para el culto hacia aquellos hacedores de inmortalidad. Y me inquieto un poco: cada vez más el círculo de mis convivencias se cierra: se han ido Enrique Macaya, Lilia Ramos, Manuel de la Cruz González, Fernando Centeno, Arturo Echeverría... y ahora Arnoldo.
Si queréis castellas, la inmortalidad defended a muerte vuestro Castella. Este momento de muerto es clave de vida. Un gran periodo conformador se cierra y desde el lunes 11 de marzo se inicia la consolidación. Se requiere meditar; un análisis exhaustivo; unir todo un esfuerzo colectivo de pasión y racionalidad. El futuro director sólo puede ser un Castella: una personalidad creadora con claros conceptos sobre lo que es educar desde el arte, la cultura y la finalidad integradora de la filosofía educativa pragmática de Arnoldo Herrera. Alumnos y profesores del Castella, Ministro de Educación, Arnoldo Herrera os necesita inquebrantablemente ahora. Ahora unidos, ahora pensantes, ahora soñadores.
No quiero más tierra sobre su cuerpo. ¡Sacadle! Que viva en el aire, árbol del Castella, el primer árbol. Mas miento: ya tenéis su corazón en esa tierra de la arcilla con el agua de los niños, la adolescencia soñadora y limpia del Conservatorio Castella.