27 octubre, 2010
Guanacastización de Osa - 1
Guanacastización de Osa - 1

Después de esta época lluviosa quedaría claro que la prioridad nacional en infraestructura es poder garantizar que el próximo año podamos reducir el número de días incomunicados y disminuir el peligro de morir por transitar en nuestros trillos de carreta asfaltados.

Hace apenas un mes, el viceministro de Transporte Aéreo y Marítimo, Luis Carlos Araya, aseguró que un aeropuerto en la península de Osa era inviable por la falta de fondos, y propuso “adaptar a los parámetros internacionales las instalaciones del actual aeródromo de Palmar Sur a un menor costo” (LaNación, 10/09/2010).

Peligra el Humedal Nacional Térraba Sierpe (HNTS), el más grande e importante de la costa pacífica de Centroamérica (16.700 ha). Declarado Área Protegida en 1994 y de importancia mundial por la Convención Relativa a los Humedales (Ramsar) —especialmente como hábitat de aves acuáticas— un año después, el humedal genera beneficios y servicios ambientales valorados entre los $250 millones y $2.500 millones según la organización Earth Economics (SemanarioUniversidad, 10 -11-2009).

Impacto sobre humedal. Este aeropuerto ha sido lanzado por dos Gobiernos anteriores y los estudios técnicos realizados por la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI) han sido rechazados dos veces debido a que carecían de una detallada evaluación de los impactos ambientales del aeropuerto sobre el humedal Térraba-Sierpe (“Centro para el viaje sostenible”, abril 2010). En efecto, la pista de un eventual aeropuerto estaría a unos 4 kilómetros del humedal, lo que implicaría un impacto directo de descensos y asensos de aviones a las aves que este alberga. Además, la obra sería construida dentro de un área de inundación y de gran valor arqueológico, valle del Diquís.

Al impacto de la infraestructura misma sobre el humedal Térraba-Sierpe hay que sumar el impacto del futuro del proyecto Diquís que disminuirá el considerablemente el humedal. La cuenca que alimenta el humedal que hoy sufre el impacto de más de 10.000 hectáreas de piña, las actividades humanas y toda la infraestructura de servicios y turismo que se generará.

Implicaciones sociales. Socialmente, la obra implica el desalojo de 40 familias que viven hoy en finca 9 y que, tras más de 20 años en esta finca, poseen derecho de posesión. Además de unas 11 comunidades que viven directamente del humedal Térraba-Sierpe y que podrían resultar impactadas.

Algunas de las razones expuestas y muchas otras llevaron a un grupo de organizaciones ambientales y turísticas, a ONG y universidades a solicitar que no se firmara la ‘Declaratoria de Interés Público’ hasta no hacer un estudio profundo de los impactos y sopesar los beneficios del proyecto. Estas recomendaciones nunca tuvieron respuesta por escrito, pero en una reunión con un representante de Aviación Civil se aseguró que el ministro de Transportes no firmaría este decreto hasta no tener un estudio ambiental detallado, además de planes para el turismo y para la gente desplazada.

El ministro de Turismo aseguró: “Difícilmente se podría atraer a una significativa cantidad de aerolíneas si no existen suficientes unidades de hotel como para albergar un importante número de personas” (La Nación, 10/09/2010). Esto implicaría replicar el modelo turístico que se ha venido implementando a partir del aeropuerto de Liberia.

En abril, la organización Centro Para el Viaje Sostenible (Crest) presentó un exhaustivo informe sobre “Impacto del desarrollo asociado al turismo en la Costa Pacífica de Costa Rica”, que analiza el rol del aeropuerto de Liberia en consolidar el megaturismo en Guanacaste y recomienda rechazar la posibilidad del aeropuerto en la zona sur. Aseguran que “el boom del turismo residencial y costero de resorts entre 2002 y 2008 fue traído por una infraestructura financiada por el Gobierno, en especial el aeropuerto de Liberia y las concesiones del Proyecto de Papagayo”.

Advertencia. La organización advierte que abrir un aeropuerto en una región como Osa “con poca reglamentación, limitados recursos gubernamentales y poca planificación o control podría fácilmente llevar a los mismos efectos negativos que vemos en Guanacaste”.

Esa advertencia ya esta evidenciada por varios informes, denuncias y una solicitud de moratoria al desarrollo inmobiliario. Solo entre 1997 y 2008 se dieron 87 denuncias ambientales y cuatro informes de la Contraloría, sin que el Municipio ni el Minaet actuaran para revertir esta tendencia. Más bien, en el 2007 la Municipalidad de Osa otorgó 406 permisos nuevos de construcción, lo que representó un aumento del 202% en el número de construcciones con respecto al año anterior. Este aumento se concentró en el litoral costero y en las filas montañosas del sector norte del cantón, que termina extinguiendo los corales del Parque Marino Ballena (Consejo Universitario UCR, 2008). Mientras en la Fila Costeña, de 33 planteles de construcción, 25 se encuentran en suelos catalogados de protección o de uso muy limitado ( Estado de la nación , 2008).

Entre el 2008 y 2009, en cuatro barridas ambientales, el Tribunal Ambiental interpuso 65 medidas cautelares a diferentes proyectos turísticos e inmobiliarios por los fuertes impactos ambientales en las montañas de la Fila Costeña y la Península. Recientemente, el Tribunal dio a conocer el Informe Especial “Osa: un tesoro en peligro”, con los resultados de cuatro barridas realizadas por el Tribunal y con 60 casos en investigación por: afectación de manglares, afectación de recursos hídricos, cambio de uso del suelo, numerosos caminos en áreas de bosque, proyectos que invaden zonas de protección, gran cantidad de planteles para construcción y movimientos de tierra para lotificación y desarrollos inmobiliarios, así como la tala y envenenamiento de árboles a fin de eliminarlos para construcciones o para obtener mejores vistas.

Desde siempre, la fragilidad y riqueza ecológica de Osa han generado la mayor de las admiraciones y deseo de explotación. En la historia ambiental de la zona destacan los conflictos por la tenencia de la tierra, minería de oro, presencia de transaccionales bananeras o forestales como la Osa Forestal o Stone Conteiner, instalación de Marinas, construcción de las granjas atuneras y, actualmente, el desarrollo inmobiliario turístico o residencial. Ahora el Megaaeropuerto de Osa tendrá que tratar de sobrevolar todo este complicado y tormentoso escenario para ver si puede despegar algún lejano día.