En la nota introductoria de su libro Piensa, cuenta el Dr. Edward de Bono que Ashok Chouban, fundador de la Universidad Amity en India, le narró que, cuando estudiaba, viajó desde la India a Europa, y el avión fue desviado a París. Para matar el tiempo, Ashok compró un libro, era un ejemplar de la obra de de Bono El uso del pensamiento lateral, llevó el libro en su cartera durante más de treinta años. En aquel entonces Chouban tenía tres dólares en el bolsillo, hoy tiene tres mil millones de dólares; le dijo a de Bono que el libro había desempeñado un papel muy significativo en ese cambio.
Percepción generalizada. Existe una percepción generalizada y confirmada por las encuestas de opinión de que el país se encuentra estancado y trabado, de que las cosas no están funcionando, o tal vez lo hacen más para atrás que hacia adelante. Al respecto, ya dije en un artículo de marzo pasado que no se puede gestionar un país o una sociedad con herramientas para un mundo que ya no existe. Es como cuando, en épocas anteriores, un varón pasaba de niño a adolescente y se decía que “se echaba los pantalones largos”. El traje se quedó corto. Así se nos quedó corta la forma de pensar, no solo a las personas sino que, a falta de reconocer los cambios profundos en el mundo y la sociedad, también a las instituciones pasando por los partidos políticos, las universidades, la Asamblea Legislativa, el sistema educativo, la política y los políticos, la Iglesia, etc.
Ello ocurre porque somos totalmente complacientes con la calidad del pensamiento humano, creemos que es maravilloso pero no hemos hecho nada con el pensamiento humano durante unos dos mil cuatrocientos años, desde los grandes filósofos griegos Aristóteles, Sócrates y Platón.
El Dr. Edward de Bono es considerado una de las autoridades científicas mundiales en creatividad y en la enseñanza del pensamiento lateral. Se dedica a viajar más de 200.000 millas al año alrededor del mundo impartiendo sus técnicas a niños, jóvenes y adultos para enseñar a pensar y enseñar creatividad. Es invitado permanentemente a hablar en grandes empresas como Bank of America, Ericson, Microsoft, IBM, British Airways, Nokia, Shell, GM, Ford, Merck, Exxon, Motorola. En China ha dado seminarios, y cientos de escuelas ahí están utilizando sus métodos, también en Australia, Singapur, Nueva Zelanda, Malasia, Estados Unidos y Canadá.
Después de 1980 ningún país quería ser sede de las Olimpiadas pues los juegos estaban dejando grandes pérdidas. Peter Ueberroth aceptó ponerse al frente de los juegos de Los Ángeles 1984: tuvieron unas ganancias de doscientos cincuenta millones de dólares, atribuyendo su éxito a haber utilizado las herramientas de pensamiento lateral para generar nuevas ideas. En el Reino Unido han demostrado que enseñar pensamiento lateral como una asignatura independiente mejoró entre un 30% y un 100% los resultados en las otras asignaturas. En Argentina una escuela enseñó el método, y en los exámenes nacionales sus alumnos tuvieron una aprobación mayor que otras escuelas.
Sistema autoorganizado. Como resultado de su trabajo científico e investigativo en las Universidades de Oxford, Londres, Cambridge, Harvard, etc. el Dr. de Bono logró establecer hace más de 25 años la forma como funciona el mecanismo de la mente y describió al cerebro como un sistema de información autoorganizado que permite que se formen patrones a partir de la información que le llega. En un sistema autoorganizado, la información que ingresa va estableciendo una secuencia de actividad que con el tiempo se convierte en una especie de camino, pauta o modelo para la nueva información. Cuando la pauta se establece, la nueva información es reconocida e interpretada de acuerdo con la experiencia o pauta previa.
Ideas formateadas. A partir de este modelo del funcionamiento de la mente, de Bono argumenta que cualquier proceso de análisis intelectual, a partir de la información existente en el cerebro, no puede aportar ideas nuevas, pues solo puede entregar las ideas que ya poseemos (formateadas), y que se encuentran grabadas allí. El analizar los datos existentes en nuestro cerebro, permite seleccionar –de las viejas ideas– algunas útiles para efectos funcionales, pero no es un método que produzca nuevas ideas. Estas solo podrán surgir de nuestra mente a partir de metodologías de creatividad, que la hacen funcionar de un modo diferente al establecido en su condición de sistema autoorganizado. De Bono dice que el cerebro no está diseñado para ser creativo. De forma que en pleno siglo XXI a nuestras sociedades, personas, Gobiernos, instituciones, sistema educativo, etc. les está faltando mucha creatividad para la gestión y la solución de problemas complejos. En el pasado eso no fue tan relevante, pero en el mundo globalizado y en la sociedad del conocimiento son indispensables la eficiencia y la eficacia para que las cosas vayan bien, se requiere mucha creatividad, traer a la realidad cosas que antes no existían.
Pensamiento lateral, el método creado por el Dr. de Bono para enseñar a pensar creativamente tiene hoy día una entrada en el principal diccionario de habla inglesa el Oxford que lo define como: Un modo de pensar para encontrar soluciones a problemas complejos a través del uso de elementos que hubieran sido ignorados por el pensamiento ortodoxo o por el pensamiento lógico.
Distintas herramientas. Los descubrimientos y las herramientas del Dr. de Bono acerca del funcionamiento del cerebro están siendo reafirmados por las investigaciones de otros renombrados especialistas como la Dra. Katherine Benziger, psicóloga y neuróloga en los Estados Unidos, que desarrolló distintas pruebas para establecer los estilos de pensamiento en las personas según los tipos de pensamiento funcionalmente especializados. Las distintas herramientas para evaluar los estilos de pensamiento de las personas así como sus competencias permiten trabajar en el desarrollo de aquellas áreas que resulten más débiles en las pruebas.
En definitiva, la transformación urgente de nuestros países y sociedades requiere que se tome en cuenta todo el conocimiento que está surgiendo de la investigación y el desarrollo de las neurociencias para contar con ciudadanos y funcionarios altamente efectivos, como decía el Dr. Franklyn Covey, autoridad mundial en temas de liderazgo recién fallecido, centrados en las metas crucialmente importantes.
Nuestros líderes y lideresas políticos/as –y la sociedad en general– tienen que prepararse mejor pues está totalmente demostrado que el saber técnico (ser abogado, educador, historiador, médico, politólogo, ingeniero, arquitecto, etc.) es insuficiente para gestionar apropiadamente y con éxito hoy; todos y todas para ser nombrado/as en cargos públicos deberían pasar antes por pruebas como las desarrolladas por la Dra. Benziger o prepararse tempranamente en estas habilidades.
También tienen que aprender a centrarse en las metas crucialmente importantes (Covey) y dejar a funcionarios de mandos medios las cuestiones más ordinarias como inauguraciones de acueductos, puentes..., esto que se hacen con un fin populista y para reforzar la imagen, son las tareas que mínimamente debe estar impulsando una administración, son ordinarias, más de lo mismo y no resultan extraordinarias ni trascendentales.
De ese modo, los Gobiernos se podrían enfocar en las grandes transformaciones como fortalecer la calidad del sistema educativo y enseñar a pensar deliberadamente por medio del pensamiento lateral a las futuras genera- ciones o hacer que los puertos y el sistema de transporte público funcionen con alto desempeño, así como mejorar la calidad de los servicios públicos, por ejemplo: el sistema de salud o la administración de justicia. Por eso es tan espectacular y poderosa la frase del Dr. de Bono de que “las sociedades que van a tener éxito en el futuro son aquellas que ya cambiaron su forma de pensar”.