Reinaldo Herrera. 14 julio

El Informe de Estadísticas Monetarias, publicado semanalmente por el Banco Central, es una fuente valiosa de información sobre el estado del sistema financiero nacional.

De particular interés, en la discusión sobre la reactivación económica, son los datos sobre crédito y tasas de interés activas y pasivas. La edición del 24 de junio revela una caída de un 2,56 %, desde finales del 2018, del saldo de crédito. La baja ha sido más grande en moneda extranjera que en colones.

Los bancos públicos no solo mantienen tasas y márgenes inferiores en colones, sino que también han mejorado sustancialmente sus niveles de eficiencia desde el 2015, a pesar de su extensa red de oficinas para brindar acceso a servicios financieros prácticamente en todo el país.

Igual de interesantes son los datos sobre tasas de interés. El informe muestra que las tasas activas en colones tienen una enorme variación. En los bancos públicos, van desde el 8,79 % para servicios y turismo hasta un 32,14 % para tarjetas de crédito. El comportamiento es esperable: las actividades de consumo tienen un componente significativo de riesgo de crédito, es decir, de que no nos paguen.

También hay variaciones considerables en las tasas promedio en colones de las diferentes entidades. Los bancos públicos muestran inferiores tasas activas en casi todas las actividades en comparación con los privados.

En construcción, entre 3 y 5 puntos porcentuales; en actividades inmobiliarias (incluida vivienda), entre 3 y 6; y en servicios, entre 2 y 6. Incluso en consumo tienen tasas entre 2 y 4 puntos porcentuales por debajo de las de sus pares privados.

Márgenes. Con respecto a los márgenes, también la banca pública mantiene los niveles más bajos. Si se considera el plazo de tres meses para calcular un margen de intermediación, los bancos públicos muestran niveles de 3,69 puntos porcentuales en actividades inmobiliarias (contra 10,10 de los bancos privados) y 3,05 en servicios (7,13 de sus pares privados). Lo mismo se presenta en consumo y tarjetas.

Lo llamativo de esto es que se señala a los bancos estatales por sus “altas” tasas de interés. El argumento va más o menos así: su ineficiencia les impide tener tasas de interés y márgenes de intermediación más bajas, pues los requieren para mantener sus costosas estructuras.

Los números no sostienen esa tesis. Los bancos públicos no solo mantienen tasas y márgenes inferiores en colones, sino que también han mejorado sustancialmente sus niveles de eficiencia desde el 2015, a pesar de su extensa red de oficinas para brindar acceso a servicios financieros prácticamente en todo el país.

Estos datos generan muchas preguntas. ¿Son excesivos márgenes de entre 3 y 4 puntos porcentuales para actividades productivas? Veamos: con la tasa pasiva media del sistema publicada en el informe (7,59 %), cerca de 1,13 puntos porcentuales de ese margen se explican por el nivel de encaje mínimo legal y otros 2 puntos son explicados por los niveles de riesgo de estas actividades y que han aumentado recientemente (los niveles de morosidad a más de 90 días van desde un 2,05 % en el caso de los bancos privados hasta un 3,35 % en los estatales).

Tasas. Otras inquietudes tienen que ver con el nivel de las tasas. Estas han venido en aumento en años recientes, pero se debe principalmente al agudizamiento de la situación fiscal. No en vano, los costos de captación del gobierno aumentaron cerca de 2,50 puntos porcentuales en los últimos siete años. Los bancos no pueden abstraerse de esa dinámica.

La eficiencia es un asunto importante, por supuesto. Los niveles mostrados por la banca estatal aún están alejados de los sostenidos en otras plazas, pero la tendencia reciente es hacia la mejora.

El autor es director corporativo de finanzas del Banco Nacional.