Marvin Espinoza Selva. 24 noviembre, 2020

Leí cada uno de los párrafos del libro Clásicos para la vida: una pequeña biblioteca ideal, del profesor y filósofo italiano Nuccio Ordine, quien, con exquisita narrativa, nos provoca avidez por el conocimiento y explica cómo introduce a sus discípulos en el campo del saber, motivándolos a la lectura de clásicos literarios que ilustran verdaderas acciones para la vida.

En párrafos iniciales Ordine expone: «Las grandes obras literarias o filosóficas no deberían leerse para aprobar un examen, sino ante todo por el placer que producen en sí mismas y para tratar de entendernos y de entender el mundo que nos rodea», se refiere al buen docente como aquel que debe «reconducir la escuela y la universidad a su función esencial: no la de producir hornadas de diplomados y graduados, sino de formar ciudadanos libres, cultos, capaces de razonar de manera crítica y autónoma».

En una recopilación de obras que reseña en sus numerosos ensayos, nos sitúa frente a maestros de la literatura, como Shakespeare, Belli, Hipócrates, Platón, Mann, Maquiavelo, Borges, Cervantes, Steiner, Montesquieu, Calvino, Cavafis y Einstein, entre otros.

Es una obra preñada de sabiduría para la vida, desterrando el pensamiento ortodoxo donde lecturas de grandes pensadores resulten monótonas y anodinas.

Amor por lo que se enseña. La magia que resalta Ordine es la didáctica emprendida con los estudiantes para acompañarlos en su pasión por la lectura y estimular la curiosidad para leerlas de forma absoluta.

El autor destaca la importancia de los docentes de vivir con pasión la disciplina que imparten: «No se puede amar al alumnado sin amar lo que se enseña».

Una pedagogía rutinaria acaba por matar todo interés. Cita a Steiner cuando expone: «Una enseñanza de mala calidad es casi literalmente un asesinato».

El autor presenta una carta conmovedora donde el maestro Louis Germain cambia la vida de un estudiante: Albert Camus, un niño de origen humilde, quien años después recibió el Premio Nobel de Literatura y le escribió diciéndole: «He recibido un honor demasiado grande que no he buscado ni pedido, pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted y su enseñanza nada de esto hubiese ocurrido».

Ordine resalta que la vida de un estudiante puede ser transformada de diferentes maneras: educándolos en la legalidad, tolerancia, justicia, amor por el bien común y solidaridad humana.

En palabras de Ordine: «La buena escuela no la hacen las tablets, ni la pizarra electrónica conectada a Internet, ni el director con ínfulas de manager. La buena escuela la hacen los buenos profesores, los cuales deben desarrollar el pensamiento y el juicio independiente».

En los escritos de Platón, en su clásico Banquete, expone que el dinero lo compra todo (juicios, poder y éxito), mas no el conocimiento, porque el saber es el fruto de una fatigosa conquista y de un esfuerzo individual, que nadie puede realizar en nuestro lugar.

En consecuencia, Ordine manifiesta: «Para combatir la corrupción y la evasión fiscal, no basta solamente con buenas leyes, se precisa tener una buena escuela y universidad para formar ciudadanos capaces de amar el bien común y de oponerse a esa lógica del beneficio por el beneficio».

Sabiduría. Sobre este aspecto el clásico Los Buddenbrook, de Thomas Mann, se extrae una máxima: «Hijo mío, atiende con placer tus negocios durante el día, pero emprende solo aquellos que te permitan dormir tranquilamente durante la noche».

En la obra Pensamientos de Montesquieu, se recuerda que en la escala de prioridades —nosotros mismos, la familia y la patria— lo más importante es la pertenencia al género humano y manifiesta: «Si supiera de alguna cosa que me fuese útil y que resultara perjudicial para mi familia, la expulsaría de mi mente. Si supiera de alguna cosa útil para mi familia, pero que no fuese útil para la patria, trataría de olvidarla. Si supiera de alguna cosa útil para mi patria, pero perjudicial para el género humano, la consideraría un crimen».

Es un libro que sobrepasa las expectativas e introduce al lector en el mundo fascinante de la literatura, donde el efluvio de la palabra escrita destaca la sabiduría y el talento genuinos del autor. Es una obra que tiene el poder de conmover y conduce a la ascética de lo poético.

El autor es profesor universitario.