Ronald G. Calvo Aguilar. 19 mayo

El concepto de nación desarrollada se circunscribe al valor del dinero y el poderío militar.

La latitud y el movimiento de dólares son hasta hoy los emblemas principales para trazar el límite entre países desarrollados y aquellos clasificados en vías de desarrollo o tercermundistas.

Sin embargo, en el top 10 de los países con más contagios de covid-19, figuran 6 miembros del G8 (Rusia —aunque excluida por anexionarse Crimea— Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania y el Reino Unido).

Ni el dinero ni el poderío militar han conseguido vencer a la covid-19. Es el acceso universal a la educación el que reduce brechas y pobreza, el que contribuye a un mejor entendimiento de que sin egoísmos se alcanzan las metas.

En cuanto a la cantidad de muertes, entre los 10 primeros lugares se encuentran también 6 naciones miembro del G8.

En ambos criterios, los acompaña Brasil, que hace poco más de un lustro se consideraba una economía emergente.

China, que por razones políticas no se cuenta en el selecto grupo del G8, aparece en el puesto número 13 de contagios y en el décimo por fallecimientos.

Si el criterio de nación desarrollada se define por el poderío militar, nuevamente, coinciden en el top 10 de contagios y muertes los más poderosos países del mundo.

Manejo de la crisis. Ni el área territorial ni la cantidad de población son datos en común entre los diferentes países que encabezan la tabla de enfermos y fallecidos. Pero sí hay coincidencias entre Brasil, Estados Unidos y el Reino Unido en el manejo de la crisis, así como la división entre los líderes de gobierno, las autoridades sanitarias y los expertos en la materia. ¿Será necesario redefinir el concepto de nación desarrollada?

Lejos de la latitud donde están situados los tradicionalmente llamados países desarrollados se encuentra Costa Rica, nación en vías de desarrollo, que por sus índices de salud, educación, conservación, acceso a agua potable y electricidad fue excluida hace unos años de la categoría de tercer mundo.

La visión limitada, así como los estereotipos, conducen a no reconocer a este país centroamericano como desarrollado, pese a que en los antedichos índices iguala y hasta supera a los países conocidos como desarrollados.

Costa Rica ocupa el lugar 107 en cantidad de infectados, la mayoría de ellos ya recuperados. Solo hay 288 casos activos.

La tasa de mortalidad por covid-19 muchos en el mundo se la desean, principalmente por el valor de la vida humana por encima de las economías y el poderío militar.

El número promedio de hospitalizados y de pacientes en unidades de cuidados intensivos refleja el manejo de primer mundo hecho en el país, lo cual ha evitado el colapso del sistema sanitario.

Ejemplo mundial. La delegación de funciones en los expertos, el trabajo institucional coordinado, así como la responsabilidad de quienes llevan las riendas del país, sin importar los partidos políticos que representan, sitúan a Costa Rica en la mira del mundo por el exitoso manejo de la crisis.

Costa Rica, sin ejército, invierte uno de los porcentajes más altos de su producto interno bruto en educación, más que cualquiera de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), grupo en el que recientemente fue admitida. Los recursos destinados a la educación también superan, en porcentaje, a los de los países del G8.

Ni el dinero ni el poderío militar han conseguido vencer a la covid-19. Es el acceso universal a la educación el que reduce brechas y pobreza, el que contribuye a un mejor entendimiento de que sin egoísmos se alcanzan las metas.

La pandemia ha confirmado la solidez del sistema de salud costarricense, fortalecido a lo largo de ocho décadas. Uno de los más solidarios del planeta.

La salud y la educación parecen ser entonces un derecho de todo ser humano y, en ambos casos, Costa Rica es modelo.

En tiempos de pandemia, el significado de nación desarrollada ha cambiado.

El autor es geógrafo.